ACTUALIZACION : AREA DIABETES

Evolución de la gota. Según las enfermedades asociadas
Resumen charla Dr. Carlos Agudelo

EPIDEMIA HISTORICA

El entrevistado se refirió al tema central abordado en su conferencia sobre la gota, su actualización y terapéutica.

Recordó con relación a esta enfermedad en el Siglo XVII en Inglaterra, cuando este país empezó a importar vino oporto que está enriquecido con una concentración de alcohol más alta, un grupo de reumatología de la Universidad de Alabama, logró demostrar que esta bebida tenía una gran concentración de plomo que intoxica al riñón e interfiere en la excreción del ácido úrico. Y Si a la hiperuricemia se le suma que en esa época, las clases altas de la sociedad consumían una cantidad enorme de purinas, proteínas animales y dietas muy ricas, se explica porque en tal momento histórico, se produjo una gran epidemia de gota en Inglaterra.

MUCHAS INCOGNITAS

Al preguntarle si consideraba que los estudios sobre la gota habían avanzado lo suficiente respondió que “Si bien el hombre siempre es un animal insatisfecho, se ha avanzado, pero hay muchas preguntas para las que todavía no se tienen respuestas adecuadas”. “Por ejemplo, sabemos que hay muchos pacientes hiperuricémicos que hacen las gotas; pero no, porque no todos. Sabemos que hay muchos pacientes con linfomas y leucemia, que tienen niveles de ácido úrico entre 20 y 25, que hacen una uropatía obstructiva por grandes depósitos del mismo, pero no hacen gotas. ¿Por qué ¿ Esos pacientes que tienen depósitos topacios no están haciendo inflamación a toda hora?. ¿Por qué, entonces el ácido úrico con niveles altos, en unos pacientes se cristaliza y llega a la gota? No lo sabemos. Ignoramos todos los eventos que se suceden para que la inflamación y el ataque cese. A pesar de que sabemos tanto, nos falta mucho por conocer de la enfermedad"

Con respecto a la relación que podría tener la gota con el mapa genético familiar dijo que "la gota primaria es mucha veces familiar, pero con una minoría de pacientes, mucho menos del cinco por ciento". "Se cree que hay diferentes genes, proceso poligénico en la inducción de la gota en esos pacientes con una historia familiar. Hoy en día, a la mayoría de los pacientes que vemos en gota, les llamamos "gota secundaria" sea por problema renal crónico o pacientes con enfermedad poliquístico de los riñones, pacientes que están siendo tratados con diuréticos en forma crónica, pacientes trasplantados, obesos, hipertensos, etc., consumidores de alcohol, de cerveza que aumentan el metabolismo de las purinas, porque el alcohol interfiere en la expresión del ácido úrico a nivel renal. Pero hay otros muchos factores que tienen que ver con las medicaciones o alguna lesión renal.

GOTA VERSUS ARTRITIS

"La artritis reumatoidea es una enfermedad muy común: se estima que cerca del uno por ciento de la población adulta la posee. La gota también es una enfermedad muy común en los Estados Unidos, se sabe que hay más de un millón y medio de personas con gota. Pero, nunca se ha descripto a un paciente que tuviera ambas enfermedades al mismo tiempo.

Pareciera que una esta protegiendo el desarrollo de la otra. Y la mayoría de los pacientes que fueron gotosos, al tratarse y corregir su hiperuremia, se volvieron susceptibles a la artritis reumatoidea y la desarrollaron. Hay muchos escritos sobre eso. Un grupo de científicos canadienses creó un modelo experimental de artritis en el que unos ratones hiperuricémicos tenía muy poca inflamación articular. Pareciera ser que la hiperuricemia estaba protegiendo a los animales de la artritis que debería haber desarrollado. Sabemos también que la mujer tiene niveles más bajos de ácido úrico que el hombre y la mujer extrapolando, tiene más artritis reumatoidea que el hombre cuando es más joven, ya que después de los 40 años, se aproximan los porcentajes"

Sobre quien debe atender estas patologías, el entrevistado consideró que "el Internista debe ser el médico primordial en el manejo de los pacientes con estos síntomas y cuando ya los problemas se le salen de sus manos o quiere cerciorarse de que su tratamiento es el adecuado, puede consultar al reumatólogo, para ver que opinan al respecto."

UN CONSEJO SANO

Qué consejo dice respecto a la actitud terapéutica a adoptar en casos de pacientes con gota y ataques continuos. "El dato primordial es cerciorarse del diagnóstico. A mis alumnos aconsejo y en mi práctica médica pongo hincapié, en el examen más fácil: el del líquido sinovial y los pacientes con articulaciones inflamadas, hinchadas, a las que no se le han hecho un examen adecuado de ese líquido, deben practicarlo por lo menos una vez. Establecido el diagnóstico, hay que ver que otros problemas pueden estar contribuyendo a la hiperuricemia. Si es obeso, controlarlo. Si está tomando diurético, comprobar si no son estos los que la producen y en ese caso, tratar de cambiarlos.

Si toma mucho alcohol, convencerlo de que reduzca o elimine. "Son datos que tienen que ver con la educación del paciente para colaborar en la solución del problema que los aqueja. Si el paciente ha tenido un sólo ataque, lo observaría, para ver si siendo joven, no tiene cálculos renales y en ese caso, hacer que los trate con alopurinol. Si es un paciente de más de 80 años, puede pasar uno, dos, tres años o más, sin que tenga otro ataque y entonces mejor aguantar a que se repita antes de actuar. En casos de gente joven que ha tomado las medidas indicadas de control de peso, del alcohol, de los diuréticos, si siguen teniendo ataques de gota, ya hay que empezar un tratamiento con alopurinol a dosis, como profilácticos, o si la función renal es normal y el paciente no está tomando aspirina que interfiere con la acción del provenesid y si no tiene cálculo renal, porque este puede empeorar el problema precipitando más ataques, dado que es uricosúrico, entonces ver cual es el tratamiento adecuado para el paciente"

Destaco que hay que ser muy cuidadoso en la administración de medicamentos, porque el alopurinol puede introducir un proceso de hipersensibilidad con lesiones severas en la piel, dermatitis esfoliativa, fiebres, procesos como de vasculitis o lesiones renales o hepáticas, con mortalidad de más del 20 por ciento."Yo prefiero empezar con una dosis muy baja de alopurinol, 50 a 100 miligramos, pero si aparece fiebre o un brote, hay que pararlo inmediatamente. Ver al mes cómo va, repetirlo y si a los dos meses ha tolerado la medición, aumentar a 100 miligramos; a los seis meses, a 150 o 200. Lo idea es bajar el ácido úrico a menos de seis miligramos por ciento. En general, el pronóstico de la gota es muy bueno, pero el problema se presenta cuando va asociada a otras patologías como la diabetes, la hipertensión o la enfermedad cardiovascular".