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ACTUALIZACION : AREA DIABETES - Agosto 2006
Fuedin - Fundación escuela en diabetes y nutrición

Nueva definición del síndrome metabólico propuesta por la Federación Internacional de Diabetes:

El síndrome metabólico constituye uno de los principales problemas de salud pública del siglo XXI, tanto a nivel mundial como en Bolivia, que va asociado a un incremento en la prevalencia de diabetes tipo 2 y de enfermedad cardiovascular (ECV).

Desde la primera definición oficial del síndrome metabólico realizada por el Grupo de Trabajo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1999, se han propuesto di-versas definiciones alternativas. Las más aceptadas han sido las elaboradas por el Adult Treatment Panel III (ATP- III) del National Colesterol Education Program (NCEP), la del European Group for the Study of Insulin Resistance (EGIR) y la American Association of Clinical Endocrinologist (AACE).

Estas distintas definiciones no sólo han presentado diferencias en los componentes propuestos, sino también en los valores umbral utilizados para definir cada uno de los componentes, todo lo que ha generado una confusión considerable y una gran variación en los datos de prevalencia cuando se utilizan diferentes criterios, lo que ha servido para subrayar la necesidad de una definición estandarizada internacional.

La International Diabetes Federation (IDF) ha señalado la necesidad urgente de racionalizar la gran variedad de definiciones desarrolladas sobre el síndrome metabólico. El objetivo fue establecer un nuevo grupo de criterios que se pudiera utilizar tanto en el ámbito epidemiológico como clínico en todo el mundo, para poder identificar a las personas que presenten síndrome metabólico, definir mejor la naturaleza del síndrome e insistir en las estrategias de modificaciones terapéuticas del estilo de vida y terapia para reducir el riesgo a largo plazo de ECV y diabetes tipo 2.

Un componente importante de esta nueva iniciativa fue la elaboración de una serie de directrices para compensar las diferencias en el perímetro de la cintura y la distribución del tejido adiposo entre los distintos grupos de población, especialmente en las personas de origen asiático. Este objetivo dio lugar a la propuesta de IDF respecto a la elaboración de una nueva definición, en la que la obesidad central re-presenta un requisito indispensable y en la que, por primera vez, se ofrecen valores umbral para definir la obesidad en distintos grupos étnicos.
La nueva definición de la IDF ha tomado en cuenta la gran cantidad de datos que indican que la adiposidad central (abdominal) es común a todos los componentes del síndrome metabólico. Esta consideración tiene la ventaja añadida de que la simple determinación del perímetro de la cintura representa una primera prueba de detección del síndrome que se puede realizar de manera sencilla y de bajo costo en cualquier parte del mundo.

El reconocimiento de estas características del síndrome metabólico en las personas con alteración del metabolismo de la glucosa y diabetes tipo 2 tiene una importancia especial debido a que indica la necesidad de aplicar medidas activas para reducir el riesgo cardiovascular. Tal como ha ocurrido con muchas de las iniciativas previas para definir los criterios diagnósticos de este síndrome: obesidad, diabetes, dis-lipemia, hipertensión, varía según autores. Además puede haber grados y otras posibles combinaciones.
Del punto de vista sanitario existe el síndrome, sirviendo para detectar individuos de riesgo de enfermedad vascular y de desarrollar la diabetes.



El riesgo vascular varía por definición del síndrome metabólico:
Diabetes Care 2006; 29: 901-907.

Dos criterios ampliamente usados para definir el síndrome metabólico difieren en aspectos importantes, incluyendo su capacidad para predecir eventos vasculares, reportaron Christoph Saely y col en Diabetes Care.

Recientemente The International Diabetes Federation (IDF) estableció una definición de consenso mundial del síndrome metabólico (SM), que se basó en la definición previa del Adult Treatment Panel (ATP III) pero con algunos cambios importantes. Incluían un considerablemente menor punto de corte para la circunferencia anormal de cintura, un menor punto de corte para glucosa elevada en ayunas, y la presencia obligatoria de obesidad central. Mientras que el SM definido por criterios ATP III confiere un riesgo fuertemente incrementado de eventos vasculares, no había información disponible para la nueva definición propuesta por la IDF.

Se reclutaron 750 pacientes coronarios con angiografía coronaria, y seguimiento por cuatro años. La prevalencia del SM fue del 37,7 % y 45,5 % usando criterios ATP III e IDF, respectivamente.

El riesgo de eventos vasculares estuvo significativamente aumentado entre los participantes que cumplían los criterios ATP, pero no entre aquellos con criterios IDF, (razón de riesgo 1,75 vs. 1,19). La sobrevida libre de eventos fue significativamente menor entre pacientes que llenaban los criterios de ATP III pero no los criterios de la IDF, que entre aquellos que cumplían los de la IDF pero no los criterios ATP III.

Los autores concluyen que “la definición del ATP III del síndrome metabólico confiere un riesgo significativamente mayor de eventos vasculares que la definición de IDF. Sin embargo, entre los pacientes con angiografía coronaria, aún la definición ATP III del SM no proveyó información pronóstica más allá de las características dislipidémicas.


Uso de diuréticos en la hipertensión del paciente diabético:
Dr. Félix Loza.

La diabetes representa desde el punto de vista cardiovascular uno de los principales factores de riesgo de morbimortalidad mundial; hecho que obliga ahora a pensar en el enfoque de intervención multifactorial. La hipertensión arterial sistémica, por ejemplo está presente en estos pacientes en mayor proporción que en la población general, duplicando las complicaciones cardiacas y quintuplicando el riesgo de nefropatía.

Para disminuir el riesgo de los pacientes diabéticos, el descenso de la presión arterial es un objetivo esencial, ya que aún disminuciones de tan sólo 4 mmHg pueden mostrar diferencias en la mortalidad global que alcanzan hasta el 50 %; y tan sólo este descenso per se, es más benéfico que el control glucémico.

Por estas razones se fundamenta la indicación de metas de presión arterial menores en diabéticos; y aún más baja si existe proteinuria.

Los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECAs) y los antagonistas de receptores de la angiotensina II (ARAII) han mostrado su eficacia para prevenir el progreso de la microalbuminuria a proteinuria franca y enfermedad renal estadio terminal, en mayor medida que otros antihipertensivos, razón por la que otros fármacos han quedado relegados a un segundo plano.

Sin embargo desde la publicación de los resultados del ALLHAT, los diuréticos han mostrado ser tan efectivos o mejor que los IECAs y los calcioantagonistas, con igual éxito en la prevención de episodios cardiovasculares en pacientes diabéticos.

Gracias a su gran versatilidad, los diuréticos se han incluido como fármacos de asociación de las múltiples ramas comparadas en la mayoría de los ensayos clínicos, hecho que hace muy difícil compararlos con los agentes utilizados individualmente.

Metaanálisis con más de 150.000 pacientes, coinciden en que el beneficio está relacionado al descenso de la presión arterial y que las ventajas de ciertos fármacos residen en la diferencia de los valores de presión alcanzados entre los grupos estudiados; lo que no descarta que poblaciones especiales tengan un mejor resultado con un agente específico.

Al margen a lo atribuible a diferencias en el descenso de la presión arterial, no parece que haya otras ventajas comparativas entre medicamentos de las diversas familias, exceptuando el coste, los efectos colaterales y la adherencia al tratamiento; y los diuréticos en dosis bajas son una opción difícil de superar.

Y aunque es responsable y razonable basarse en evidencia para la toma de decisiones clínicas, los estudios controlados son muy diferentes a la práctica asistencial en cuanto al programa terapéutico.

La elección de un esquema u otro debe responder al paciente diabético e hipertenso y su individualidad, recordando que probablemente los diuréticos se encuentren subestimados y subutilizados.


Adipocito y adipocinas:
Dr. Javier Córdova López.

El tejido adiposo es un tejido conectivo especializado que normalmente existe en un 15 a 20 % en los varones y en 20 a 25 % en las mujeres. Existen 2 tipos de tejido adiposo, el blanco y el pardo, con diferencias de localización, distribución, función e histología. El tejido adiposo blanco (TAB) es unilocular de células esféricas y poliédricas, de gran tamaño, 50 a 150 mm, con núcleo irregular periférico; el tejido adiposo pardo (TAP) es multilocular de células pequeñas, núcleo redondo y gran cantidad de mitocondrias.

La adipogénesis es un proceso complejo multifactorial aparentemente no bien conocido. Tiene de importancia algunos factores de diferenciación: insulina, IGF I, glucocorticoides y factores de transcripción PPARs.

El TAB tiene una distribución extensa en el tejido celular subcutáneo, mediastino, mesenterio peri renal, retroriperitoneal, perigonadal. Sus principales funciones son reserva energética, protección mecánica, aislamiento térmico y función secretora. El TAP es de menor extensión, importante en el recién nacido en regiones cervical posterior e interescapular, en el adulto en epiplones, su principal función es la regulación térmica.

En la actualidad el tejido adiposo se considera un tejido glandular muy activo, libera diversos productos de secreción:

  1. Reguladores de la ingesta y gasto energético lipídico.
  2. Reguladores de la respuesta inmune TNF alfa, IGF 1, IL 6, ASP, resistina.
  3. Función vascular.

Entre los reguladores de la respuesta inmune, el factor de necrosis tumoral alfa (TNF alfa) es una citoquina producida principalmente por monocitos, linfocitos, músculo y tejido adiposo. Este factor se señaliza a través de dos receptores de membrana bien conocidos TNRF 1 (p60) y TNRF 2 (p80). Las fracciones solubles de estos receptores stnrf1 y strnf2, resultan de la proteólisis de la porción extracelular del receptor cuando el TNF alfa se une a él. La cuantificación de estas fracciones solubles es un indicador sensible y reproducible en un mismo individuo de la activación del sistema TNF alfa. El tejido adiposo de personas normales tiene niveles de mNRA y expresión proteína de TNF alfa bajos, sin embargo el mNRA del receptor 2 del TNF alfa se halla sobreexpresado en tejido adiposo de sujetos obesos y está en relación al IMC y a la relación cintura: cadera. El TNF alfa es un regulador importante de la sensibilidad de la insulina, está demostrado que en ratones y en humanos obesos la secreción de TNF alfa está significativamente aumentada, del mismo modo al perder peso disminuye la producción de TNF alfa.

La Interleucina – 6, es una citoquina multifuncional producida por diferentes tipos celulares, como células del sistema inmune, endoteliales, fibroblastos, miocitos y tejido adiposo, intermediando en la respuesta inflamatoria y de estrés. La concentración plasmática de IL – 6 es proporcional a la masa grasa, se calcula que una tercera parte de la concentración circulante de IL – 6 proviene del tejido adiposo. Se asocia significativamente al IMC en varones y mujeres pos menopáusicas, en hiperlipidemias asociadas a síndrome metabólico, en la hipertensión arterial. de acuerdo a observaciones recientes, las concentraciones circulantes de IL – 6 se relacionan con la acción de la insulina en el hombre e incluso tienen valor predictivo del desarrollo de la diabetes mellitus tipo 2 (DM2).

La adiponectina es una proteína sintetizada específicamente en gran cantidad por el tejido adiposo, desempeña papel en la prevención de la resistencia a la insulina (RI) y de la arterosclerosis y tiene propiedades antinflamatorias. Ratones con deleción del gen de la adiponectina desarrollan RI inducida por la dieta, con tendencia a ganancia de peso. En humanos, la adiponectina circula en relación inversa al grado de RI, se ha comprobado que una disminución del 21 % del IMC fue seguida de un aumento del 42 % de la concentración de adiponectina. Sugiriendo que los cambios en la sensibilidad a la insulina pueden regular las concentraciones de adiponectina, la que además está disminuida en la obesidad, DM2 y enfermedad cardiovascular, condiciones comúnmente asociadas a RI. En estudios en indios Pima y caucásicos la adiponectina estuvo más asociada a medidas de sensibilidad a la insulina que a la adiposidad y a la glucemia.

La hipoadiponectinemia en personas con obesidad y DM2 es en gran medida debida a la RI y o a hipersinulinemia. Se ha demostrado que la administración de adiponectina mejora la RI, siendo las propiedades antidiabéticas de la adiponectina independientes de la leptina.


Hipertensión arterial. Nuevas estrategias terapéuticas:
Dr. Samuel Córdova Roca.

Datos observacionales señalan que el riesgo aumenta para una variedad de resultados relacionados con la hipertensión con el incremento de los niveles de presión arterial (PA). El estudio Framingham nos mostró que hay una continua relación entre PA y riesgo para enfermedad cardiovascular (ECV), que para cualquier nivel de PA tanto sistólica o diastólica, las personas mayores tienen siempre un riesgo mayor que la gente joven y enfatizó la importancia de la PA sistólica como un predictor de riesgo, especialmente importante en el anciano.

Comenzando en 115/75 mmHg, el riesgo ECV duplica con cada incremento de 20 / 10 mmHg a través del rango de PA. Hay evidencia que la PA normal alta está asociada con un riesgo incrementado de enfermedad CV. Estos hallazgos enfatizan la necesidad de determinar si bajando la presión normal alta se puede reducir el riesgo de enfermedad CV.

Para personas sobre los 50 años, la PA sistólica es más importante que la PA diastólica como factor de riesgo CV. Personas que son normotensas a la edad de 55 años tienen un 90 % de probabilidad de desarrollar hipertensión arterial en el curso del resto de vida. La PA sistólica (PAS) está claramente asociada con riesgo de enfermedad coronaria. El impacto de la edad en la PAS es tal, que un hombre de 40 años con PAS de 120 mmHg tiene aproximadamente un riesgo 10 veces menor que otro de 30 años con el mismo valor. Por cada 8 a 10 años de incremento en la edad, doblamos el riesgo de eventos CV.

En muchos casos la PA elevada es un efecto y no la causa de hipertensión”, dijo el Dr. Thomas Giles y la Sociedad Americana de Hipertensión propuso un enfoque de la hipertensión. La hipertensión arterial puede ser solamente un elemento de un síndrome complejo. El control de la PA es importante, todas las drogas tienen similar eficacia a largo plazo y seguridad. Los bloqueadores de canales de calcio pueden ser especialmente efectivos en la prevención del stroke. No se encontró que los IECA o b bloqueadores afecten el pronóstico de CV más allá de sus efectos antihipertensivos.

La prehipertensión parece estar asociada con un riesgo incrementado de infarto de miocardio y enfermedad de arteria coronaria pero no de stroke. Estudios futuros son requeridos para confirmar los beneficios anticipados de identificar e intervenir a personas con prehipertensión. El tratamiento de la prehipertensión con candesartan parece ser bien tolerado y redujo el riesgo de incidencia de hipertensión. Así, el trata-miento de la prehipertensión parece ser factible.
En general los diuréticos parecen jugar un rol prominente en la terapia inicial de la hipertensión, sin embargo la medicación antihipertensiva múltiple es usualmente necesaria para alcanzar las metas de PA. Los IECA pueden no ofrecer ventajas únicas en diabetes no complicada y los antagonistas de calcio dihidropiridínicos de acción prolongada son seguros y bien tolerados.
La eficacia de los b bloqueadores en reducir la presión sistólica y la eficacia de los IECA en alcanzar la meta de la presión diastólica no difieren significativa-mente del placebo. El estudio ASCOT- BLA nos mostró que la terapia basada en amlodipina + perindropil confirió una ventaja sobre la terapia convencional (atenolol + tiazida) en todos los puntos finales CV mayores, mortalidad de toda causa y diabetes de reciente aparición. En general, sin importar las razones para el beneficio, el régimen estándar de beta – bloqueador + tiazida no deberá preferirse al régimen de amlodipina + perindropil para muchos pacientes.

Finalmente, aunque no hay un “polvo mágico” para tratar la hipertensión, el primer objetivo es reducir la PA a blancos agresivos, en general mucho menos importante es como lo conseguimos. Cuando se trata de presión arterial, bajar es lo mejor.


El síndrome metabólico en Europa se acerca al de Estados Unidos.

Se calcula que unos 50 millones de estadounidenses tienen el síndrome metabólico. Los europeos se enfrentan a un problema cada vez más similar, según un estudio, que analizó los crecientes índices de obesidad en Francia, indica que en Europa la “cultura de la comida rápida”está sustituyendo a los patrones más tradicionales del consumo, cambiando el carácter del centro de las ciudades y las comidas familiares, así como el perfil sanitario del país.

El estudio realizó un seguimiento a un grupo de 3.700 francesas y franceses de peso normal. Se comprobó, tras seis años, que el 21 % de las personas que habían aumentado 9 Kg. o más había desarrollado el síndrome metabólico. Los investigadores destacaron la importancia de este aumento de peso entre personas de peso normal: cuanto más peso ganan estas personas, más aumentan su riego de desarrollar el síndrome metabólico.

Francia es uno de los países desarrollados con menor prevalencia de obesidad. Pero cada vez más personas en Francia están adoptando un estilo de vida caracterizado por el consumo de alimentos procesados y bebidas azucaradas y la disminución o la falta de ejercicio. Francia prohibió recientemente todas las máquinas expendedoras en las escuelas en un intento de atajar el problema del sobrepeso y obesidad infantiles, pero l estudio subraya la necesidad de emprender iniciativas preventivas a gran escala.


Crece la epidemia cardiovascular en China.

Un estudio reveló recientemente que millones de personas en China han des-arrollado el síndrome metabólico, incluida la mitad de los residentes ancianos de Beijing. Los hallazgos indican que, mientras que el dramático cambio de estilo de vida siga provocando el aumento de los índices de obesidad, especialmente en áreas urbanas, la prevalencia del síndrome seguirá en aumento para alcanzar a la de las poblaciones occidentales. Los investigadores advirtieron de la amenaza que esto implica para la salud cardiovascular.

En el estudio participaron alrededor de 2.000 personas de más de 60 años de edad que vivían en el área metropolitana de Beijing. Entre el 30 % y el 50 % de las mismas tenía el síndrome metabólico, según la definición del síndrome utilizada. Según los investigadores, el suyo es el primer estudio en analizar una población urbana anciana de modo sistemático y en documentar la prevalencia del síndrome metabólico y su relación con las enfermedad cardiovasculares.
Según la definición del síndrome metabólico del Programa Nacional de Educación sobre el Colesterol (NCEP) de los EEUU, tan sólo el 30 % delos participantes estaba afectado. Pero la prevalencia aumentó al 46% cuando se aplicaron los criterios de la Federación Internacional de Diabetes, en el que se utiliza un valor umbral inferior para determinar la obesidad central.
Los investigadores comentaron que el síndrome metabólico, tal y como lo define la FID, está más estrechamente correlacionado con las enfermedades cardiovasculares (enfermedad cardiaca, derrame cerebral y enfermedad arterial periférica) que el síndrome según la definición del criterio del NCEP. Los hallazgos indican que, con la occidentalización de la economía y el estilo de vida chinos, la población de dicho país está desarrollando patrones “occidentales” de riesgo cardiovascular.


Descenso mundial de la tensión arterial.

A pesar de los crecientes niveles de obesidad, la tensión arterial (un marcador del síndrome metabólico) está descendiendo en todo el mundo. Los investigadores examinaron a más de 100.000 personas de distintas poblaciones, llegando a la conclusión de que las mejoras podrían no ser explicables tan sólo mediante la medicación. El equipo  de investigadores estudió a 38 poblaciones de 21 países, comparando la tensión arterial a mediados de los años 80 con las mediciones realizadas a mediados de los 90.

Los investigadores descartaron el papel de la medicación en el declinar de la tensión arterial, afirmando que es más probable que el cambio de estilo de vida afecte a los niveles de la misma. Sugirieron que esta mejoría podría ser el resultado de cambios de la dieta, como un descenso de la ingesta de sal.

La tensión arterial descendió, tanto en personas con hipertensión que podrían estar utilizando fármacos como en personas con niveles bajos o medios. Los investiga-dores llegaron a la conclusión de que sus hallazgos desafían la extendida falacia que afirma que la tensión arterial es simplemente un problema médico, y demuestran que “la sanidad consiste en algo más que en tragar píldoras”.

El perímetro de la cintura predice la insensibilidad a la insulina en jóvenes.  Investigadores han estudiado recientemente el grado en el que el perímetro de la cintura refleja la grasa total, abdominal y visceral en niños y adolescentes. También analizaron si el perímetro de la cintura predice la insensibilidad  la insulina independientemente del índice de masa corporal (IMC).

Se averiguó que el perímetro de la cintura era un indicador independiente de la grasa corporal, abdominal, visceral y subcutánea abdominal. De hecho, el perímetro de la cintura era consistentemente mejor a la hora de predecir estas variables que la combinación de perímetro de la cintura e IMC.

También se descubrió que el perímetro de la cintura predice la insensibilidad a la insulina, independientemente del IMC, en niños y adolescente:  El aumento del perímetro de la cintura y IMC van asociados a la pérdida de sensibilidad a la insulina y el aumento de los índices de insulina en ayunas.

Los investigadores concluyeron que la obesidad abdominal es un riesgo para la salud incluso cuando el IMC no es muy alto. Dijeron que sus hallazgos sugieren que el perímetro de la cintura podría resultar altamente útil como índice de la adiposidad; para medir el perímetro de la cintura tan sólo s requiere una medición sencilla, mientras que para calcular el IMC es necesario medir el peso y la altura y realizar cálculos.


El estrés crónico duplica las probabilidades.

Un estudio reciente demostró que el estrés laboral es un importante factor de riesgo de síndrome metabólico En un estudio en el que participaron funcionarios que trabajan en Londres (RU), se halló una asociación dosis-respuesta entre la exposición al estrés laboral y el síndrome metabólico. Se descubrió que los empleados con estrés laboral y crónico tienen una probabilidad de desarrollar el síndrome que duplica con creces la de quienes no tiene estrés laboral.

Se sabe que el estrés laboral está asociado con la enfermedad cardiaca coronaria, aunque los mecanismos biológicos subyacentes aún no están claros. Este estudio, de 14 años de duración y realizado en el RU, ofrece pruebas de la plausibilidad biológicas de que los mecanismos de estrés psicosocial vinculen los factores estresantes de la vida diaria con la enfermedad cardiaca.


Ser fumador pasivo aumenta los riesgos.

Un estudio reciente ha demostrado claramente el vínculo entre ser fumador pasivo y la diabetes 2006. Investigadores estadounidenses averiguaron que de 4.600 personas examinadas durante un período de 15 años, el 22% de los fumadores del grupo desarrolló intolerancia a la glucosa, mientras que tan sólo el 12 % de los no fumadores que no estuvieron expuestos al humo ajeno desarrolló la afección.

Cuando los investigadores analizaron a los no fumadores que solían verse expuestos con regularidad al humo ajeno, averiguaron que el riesgo de desarrollar intolerancia a la glucosa aumentaban en un 17 %.

Es de destacar que la exposición pasiva al humo del tabaco en personas que nunca fumaron se identificó como nuevo factor de riesgo de intolerancia a la glucosa.

Los investigadores sugieren que las toxinas presentes en el humo del tabaco tienen efectos dañinos sobre el páncreas, inhibiendo la producción de insulina. También afirmaron que las toxinas que dañan el páncreas podrían estar presentes en mayor grado en el humo que aspiran los fumadores pasivos que en el humo que inhalan los propios fumadores.


Síndrome metabólico: factor de riesgo en algunos transplantes.

Un reciente estudio estadounidense sobre receptores de transplantes de riñón y páncreas ha identificado un nuevo factor de riesgo para la alteración de la función renal: síndrome metabólico. Investigaciones previas habían demostrado que el síndrome metabólico es un factor de riesgo para el deterioro crónico de la función renal en receptores de transplantes de riñón. Pero el efecto del síndrome sobre el resultado de transplantes simultáneos de riñón y páncreas aún no se había descrito previamente.

El estudio hizo un seguimiento a 300 personas durante tres años tras un transplante simultáneo de riñón y páncreas. Los investigadores descubrieron que la prevalencia de síndrome metabólico descendió, tal y como se esperaba, del 59 % de antes de transplante al 19 %  tras un año de realizarse dicha intervención.

Sin embargo, las personas con síndrome metabólico al año del transplante tenían una probabilidad 10 veces mayor de ver reducida su función renal tres años después del transplante que quien no tenían el síndrome. Los investigadores dijeron que sus hallazgos subrayan la importancia del control del peso, el azúcar en sangre y el colesterol.


Los cambios de estilo de vida revierten la neuropatía en estado prediabético.

En personas con diabetes, la neuropatía es irreversible. Las personas con alteración de la tolerancia a la glucosa, uno de los componentes del síndrome metabólico, también corren un riesgo mayor de tener este tipo de lesiones nerviosas. Un estudio reciente en personas con neuropatía prediabética ha demostrado que las fibras nerviosas afectadas pueden repararse mediante pérdida de peso y ejercicio.

Los investigadores afirmaron que aunque ya se había observado que el control agresivo de los niveles de glucosa en sangre ralentiza el riesgo de neuropatía, ningún tratamiento había tenido previamente como resultado la reversión del desarrollo de neuropatía. Como parte del estudio, se estableció como objetivo una pérdida de peso del 7 %. Para esto se utilizaron 150 minutos de ejercicio moderado a la semana y sesiones individuales con un nutricionista cada tres meses.
Los investigadores concluyeron que las personas con neuropatía periférica y alteración de la tolerancia a la glucosa deberían recibir un tratamiento lo más agresivo posible de dieta y ejercicio; el uso aislado de medicamentos hipoglucemiantes no parece ayudar a que se recuperen las fibras nerviosas dañadas.


Tres semanas de dieta y ejercicio: reversión del 50 % del síndrome metabólico.

Las personas obesas y con sobrepeso con síndrome metabólico y diabetes tipo 2 mostraron una importante mejoría de su salud tras tan sólo tres semanas de dieta y ejercicio moderado: incluso aunque los participantes seguían teniendo sobrepeso, el estudio demostró que el síndrome metabólico demostró que el síndrome metabólico se puede  revertir tan sólo mediante cambios del estilo de vida.

Cereales integrales, verduras y frutas fueron cada día la principal fuente de carbohidratos. Las fuentes de proteína fueron vegetales (como soja, judías y frutos secos), productos lácteos desnatados, pescados y pollo. Los participantes también realizaron entre 45 y 60 minutos de ejercicio aeróbico al día. Y perdieron entre 1 Kg. y 1,5 Kg. a la semana, aunque seguían siendo obesos tras el estudio, de tres semanas de duración.

Los investigadores destacaron que el régimen probablemente no revirtió las lesiones, como la acumulación de placa en las arterias. Sin embargo, sugirieron la posibilidad de que se haya minimizado el empeoramiento de las lesiones y que, si continuasen siguiendo un programa de dieta y ejercicio moderado, conseguirían revertir la aterosclerosis a largo plazo.

Los investigadores recomendaron realizar ensayos fuera de laboratorio para analizar dicho régimen en la población general. Hicieron una llamada a que se continúe estudiando en más profundidad para determinar si los cambios a largo plazo del estilo de vida pueden prevenir o revertir las lesiones terminales del organismo en personas con síndrome metabólico o diabetes tipo 2.

 

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