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MONITORIZACIÓN CONTINUA DE LA GLUCOSA: SUPERAR LOS OBSTÁCULOS
Lutz Heinemann
Con el paso del tiempo, las técnicas de monitorización de la glucosa han mejorado de forma considerable: a las tiras para el análisis de glucosa en orina les siguieron las tiras para el análisis de glucosa en sangre, los glucómetros, las mediciones de hemoglobina glucosilada (HbA), y los primeros sistemas de monitorización continua de glucosa en sangre. Desde los primeros modelos, que eran voluminosos y poco exactos, hasta las versiones más recientes, que son pequeñas y precisas, y capaces de controlar bombas externas de insulina, los glucómetros han mejorado tremendamente en tamaño y precisión. La esperanza es que en los próximos años se den mejoras similares en el funcionamiento y aplicabilidad práctica de los sistemas de monitorización continua de la glucosa. Una serie de fabricantes está trabajando en el desarrollo de distintos sistemas mínimamente invasivos o no invasivos de monitorización continua de la glucosa.
Limitaciones actuales
Los sistemas disponibles para la monitorización continua de glucosa tienen una serie de desventajas, como:
- El procedimiento invasivo que es necesario para aplicar el sensor, que suele requerir la ayuda de un profesional sanitario
- Su limitado período de funcionamiento: entre dos y cinco días
- Los posibles efectos secundarios, como infecciones cutáneas
- La necesidad de recalibraciones frecuentes, que implican pinchazos dolorosos en los dedos
Un sistema ideal
Teniendo en cuenta estas desventajas, un sistema ideal de monitorización continua de glucosa debería proporcionar:
- Monitorización continua de la glucosa durante períodos prolongados de tiempo
- Mediciones precisas y exactas que sean estables, evitando la necesidad de recalibración
- Capacidad para presentar los resultados online
- Información sobre las tendencias de los niveles de glucosa durante algunas horas
- Protección cutánea
Además, estos sistemas deberían ser pequeños, fáciles de usar y cómodos de llevar y, muy importante, estar disponibles a un costo razonable.
Los obstáculos
Muchos de los puntos enumerados anteriormente con toda probabilidad se resolverán en los próximos años con el desarrollo de la tecnología. Sin embargo, hay una serie de obstáculos no técnicos que influyen sobre la utilidad clínica.
Fisiología
Los sistemas actuales permiten mediciones que facilitan el estudio de aspectos funcionales relevantes para el control de la glucosa en sangre. Éstos incluyen la relación entre las señales del sensor de glucosa y las diferencias de los niveles de glucosa en sangre y en el fluido que rodea las células del tejido cutáneo y subcutáneo. También podría haber diferentes niveles de glucosa en distintas zonas del cuerpo: el abdomen y el antebrazo, por ejemplo.
Se necesitan estudios experimentales más detallados, especialmente dentro del contexto de los cambios rápidos de los niveles de glucosa. Puede, sin embargo, resultar difícil diferenciar entre los factores de origen fisiológico o tecnológico que influyen sobre los resultados de una persona. Otros factores, como las reacciones locales de una herida, también podrían influir.
Un sistema ideal acabará con la necesidad de realizar frecuentes recalibraciones, queimplica pinchazos dolorosos en los dedos.
Calibración
Normalmente, los sensores que se utilizan para la monitorización continua de glucosa proporcionan una medición absoluta de la glucosa en sangre; la señal (normalmente una corriente eléctrica) debe calibrarse según el nivel de glucosa en sangre de la persona por medio de una medición de glucosa en sangre capilar convencional que implica el pinchazo en un dedo. Las lecturas del sensor de glucosa del fluido intersticial se transforman por medio del proceso de calibración en lecturas de glucosa en sangre.
Si se calcula inexactamente la calibración, el error se verá perpetuado con posibles implicaciones clínicas graves. Mientras que éste es un tema complejo que está resultando ser difícil de resolver, se está intentando desarrollar sistemas que exijan muy pocas calibraciones o, de modo ideal, ninguna en absoluto.
Calidad de la medición.
La monitorización de la glucosa en sangre tradicional ofrece hasta 10 valores diarios; la monitorización continua de la glucosa proporciona muchas más información: una medición minuto a minuto ofrece 1440 valores durante un período de 24 horas. Queda la duda de la fiabilidad de estas mediciones. Herramientas estadísticas, como el Análisis de Errores en la Representación Gráfica, que se desarrolló a lo largo de muchos años para describir la calidad de la medición de los glucómetros, no ofrece necesariamente el mejor enfoque para la monitorización continua de la glucosa.
Hay investigaciones intensivas en camino sobre el desarrollo de herramientas estadísticas apropiadas. Por el momento, se dispone de una versión modificada del Análisis de Errores en la Representación Gráfica. Se espera que nuevos criterios de evaluación también permitan valorar el funcionamiento de distintos sensores de glucosa en una misma persona, describiendo así la calidad de una medición en términos cuantitativos. Esto permitiría una comparación justa del funcionamiento de distintos sistemas.
Ensayos clínicos
La fiabilidad día a día y el manejo de los sistemas de monitorización, así como su rendimiento analítico, debe examinarse en estudios clínicos sólidos. De hecho, se debería evaluar los beneficios generales de la monitorización continua de la glucosa, incluyendo factores como la calidad de vida y el control glucémico total. Esto resulta especialmente relevante, dados los costos para los sistemas sanitarios en los que se incurriría si se introdujese este enfoque.
Conceptos terapéuticos
Al comercializarse los sistemas de monitorización de glucosa ideales, se necesitarán programas educativos tanto para personas con diabetes como para los profesionales que las atienden. Este nuevo enfoque de la monitorización de glucosa en sangre proporciona una enorme cantidad de información; todos tendremos que aprender qué hacer con ella.
Las personas con diabetes necesitarán formación para desarrollar nuevas estrategias de control que se adapten a sus necesidades individuales. Dicho enfoque individualizado exige del apoyo y la estrecha monitorización de un profesional. Sin embargo, los nuevos sistemas probablemente faciliten una mayor libertad, a la vez que un mejor control glucémico, y por lo tanto mejoren la calidad de vida de las personas.
¿Y ahora qué?
Sin duda alguna, los factores mencionados anteriormente necesitan seguir investigándose. Pero, ya que la mayoría de estos obstáculos no están totalmente relacionados con un sistema individual, sigue existiendo la pregunta de quién debería proporcionar la financiación para los estudios psicológicos, experimentales y clínicos necesarios. Dicha investigación no debería desarrollarla las mismas compañías que están desarrollando sistemas de monitorización continua de la glucosa. Desgraciadamente, pocos centros académicos se están preocupando por esta área y (en Europa, por ejemplo) los gobiernos no proveen programas de investigación de estas dimensiones. Para seguir adelante probablemente se necesite una colaboración público – privada en la que participe el mundo académico y las compañías interesadas junto a organizaciones como la Fundación para la Investigación de la Diabetes Juvenil.
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