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La “Señal Aterogénica Temprana” (SAT): su importancia en el futuro de la vida.
Dr. José Emilio Fernández Britto.
¿Por qué se considera a la enfermedad Aterosclerosis tan importante?
La tendencia general, tanto de la población como de los propios salubristas es creer que la aterosclerosis es una enfermedad de los adultos y sobre todo de la llamada tercera edad. Sí, es cierto que en estas edades sus manifestaciones son mucho más evidentes y ocupan lugares tan importantes ya que constituyen la primera causa de:
1) muerte;
2) ingresos hospitalarios;
3) incapacidades e invalidez y
4) pérdida de la calidad de vida,
en todos aquellos países donde las infecciones no ocupan este lugar ... Pero...
¿Cuándo comienzan los daños que inician la Aterosclerosis?
Desde que el espermatozoide penetra al óvulo y somos una sola célula embrionaria, ya ahí esta presente la genética del padre y de la madre con su importante aporte para el futuro del nuevo ser. Se trata de una enfermedad de acumulación diaria de daños orgánicos que por mucho tiempo son imperceptibles para todos, médicos, familiares y la propia persona y que muchas veces hace su fatídico debut como una Gran Crisis Aterosclerótica, muerte súbita, infarto cardíaco, angina de pecho, enfermedad cerebro vascu-lar, enfermedad vascular periférica o un aneurisma. Con estas características tan particu-lares se puede afirmar que estos daños orgánicos tienen que detectarse en cuanto sea po-sible, mientras más temprano en la vida mejor.
¿Qué es la señal aterogénica temprana (SAT)?
Son aquellas manifestaciones de la aterosclerosis que pueden ser detectadas por el personal de salud aun cuando sus síntomas o signos no sean evidentes para el pacien-te. Estas SAT existen y es nuestro deber detectarlas y tratarlas lo más temprano posible en la vida. En las consultas de pediatría se debe investigar si el paciente tiene alguna SAT y de inmediato comenzar su intervención por los métodos que se entiendan mas adecuados de acuerdo a la SAT de que se trata, del medio y las condiciones del paciente.
¿Qué es la aterosclerosis y cuál es su identificador básico?
La enfermedad Aterosclerosis es un complejo sistema de alteraciones del organismo donde se involucran los aspectos siguientes:
1) fisiopatológicos del metabolismo general;
2) estructurales de las células, tejidos y órganos afectados;
3) manifestaciones clínicas (síntomas, signos y síndromes) característicos y
4) consecuencias sociales, culturales, familiares y personales.
Estas alteraciones provienen de factores intrínsecos y extrínsecos del organismo que son los que introducen elementos que se van acumulando día a día en el curso de la vida y terminan por modificar el Metabolismo Normal convirtiéndolo en Metabolismo Vulnerable Preaterosclerótico. Estas alteraciones metabólicas introducen modificaciones patológicas en la homeostasis, la hemorreología y la hemodinámica de la sangre y su circulación, con grandes alteraciones de la perfusión celular y el tono vascular. Todo este conjunto de modificaciones orgánicas conducen al desarrollo de los cambios estructurales dañinos que se expresan en las paredes de las arterias de tipo elásticas y musculares. A estos cambios arteriales (lesiones), que se inician en la íntima y luego se extienden a las otras capas de las arterias (media y adventicia) es a lo que se le conoce como lesión ateroscleróticas y este es su identificador básico.
¿Qué se debe hacer para prevenir, retardar su inicio o disminuir su prevalencia en el curso de la vida?
Cada día resulta más importante lograr que se desarrolle la cultura de la aterosclerosis. Este concepto debe interpretarse como la necesidad imperiosa de que se conozca mucho mejor y de manera más generalizada, que es la aterosclerosis, como se inicia, que factores contribuyen a su posible origen y progreso, como se desarrolla, cuales son sus consecuencias orgánicas y sociales y cuales son las medidas que los salubristas, los gobiernos, la población en general y los distintos grupos sociales en parti-cular y la persona como individuo pueden adoptar para prevenir, retardar su inicio o disminuir su prevalencia en el curso de la vida.
Cuando se debe comenzar a pensar en luchar contra la aterosclerosis.
Hay un momento estelar en que esta lucha por esta cultura aterosclerótica y sus beneficios debe comenzar y es precisamente en el inicio de la vida o inclusive mejor desde la gestación. En nuestros niños esta nuestra mayor responsabilidad de esta justa y obligada lucha contra la aterosclerosis. Este es el mayor desafío de todos nosotros, nues-tros pacientes, nuestros pueblos y la humanidad nos lo agradecerá. Todo esfuerzo en este sentido es válido.
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