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EducacióEducación Sanitaria - Información General [febrero 2007]
Fuedin - Fundación escuela en diabetes y nutrición

SALUD RENAL PARA LOS CHICOS:
ELIS, D. Traducción Lic. Natalia Prestner.

La enfermedad renal, o nefropatía, es una de las más serias complicaciones de la diabetes tipo 1. Si bien no es frecuentemente vista en chicos, un adolescente cuya diabetes ha sido pobremente controlada y quien ha tenido diabetes por diez años puede comenzar a desarrollar proteína en su orina, lo cual es un primer signo de que algo está mal. En muchos casos, la proteína desaparece con un mejor control y drogas antihipertensivas. Pero el hecho de que las complicaciones de la diabetes pueden comenzar tempranamente es un recordador de la importancia de mantener el control de la glucosa sanguínea para prevenirlas y de hacerse pruebas de monitoreo regulares.

Los chicos con diabetes deben ser referidos a un pediatra especialista en riñón o nefrólogo, si tienen uno de los varios síntomas de enfermedad renal relacionada con la diabetes. Estos síntomas incluyen alta presión sanguínea (hipertensión), pérdida de proteínas o albúmina en orina (proteinuria o albuminuria), o una función renal menor de lo normal que se indica por el cálculo llamado tasa de filtración glomerular, o GFR. De todos estos descubrimientos, el comienzo de albuminuria es la razón más común para dicha referencia.

La diabetes es la única y más común causa de falla renal en los Estados Unidos, con un 45 % de nuevos casos. La diabetes tipo 1 abarca 10 % a 15 % de dichos casos mientras que la diabetes tipo 2 tiene a la porción restante. La falla renal debe ser tratada con diálisis o transplante; y aún más, suele acelerar el desarrollo de otras complicaciones de la diabetes, incluyendo la enfermedad cardiovascular, retinopatía (enfermedad de los ojos), y neuropatía (enfermedad de los nervios).

Interesantemente, sólo cerca de un tercio de la gente con diabetes tipo 1 desarrolla enfermedad renal, pero la explicación de este fenómeno no es clara. Un control sostenido de los niveles de glucosa sanguínea durante muchos años es uno de los pasos más importantes que una persona puede hacer para evitar las complicaciones de la diabetes. Irónicamente, sin embargo, hay sorpresas en ambos extremos del espectro – algunas personas con un control de glucosa sanguínea óptimo desarrollan enfermedad renal mientras que otras con un pobre control de la glucosa sanguínea no la tienen. Claramente, los factores genéticos y ambientales también juegan un rol en el desarrollo de enfermedad renal diabética.

A pesar de nuestro incompleto entendimiento de todos los factores de riesgo, los investigadores han encontrado que la gente susceptible a enfermedad renal comienza a eliminar pequeñas cantidades de albúmina en su orina varios años antes que los signos de daño renal evidente puedan ser detectados por pruebas sanguíneas y urinarias, rayos x u otras pruebas de imágenes, o una biopsia de tejido renal. Así, el simple descubrimiento de pequeñas cantidades de albúmina en una muestra de orina (una condición conocida como microalbuminuria) generalmente sirve como un muy importante marcador temprano de enfermedad renal. Cuando los médicos detectan microalbuminuria en un chico, ellos pueden comenzar a recorrer el progreso a corto plazo de la tasa de excreción de albúmina (AER) y planificar una estrategia con el chico y sus padres apuntando a la prevención del daño renal posterior.

Este artículo provee una revisión de las formas en las que la diabetes puede dañar los riñones y discute las estrategias para prevenir y enlentecer el desarrollo de enfermedad renal en chicos con diabetes tipo 1. Esta información puede ser sólo parcialmente aplicada a chicos con diabetes tipo 2, ya que menos investigación se ha realizado en esa población.

Cómo sucede la enfermedad renal diabética:

Los mecanismos por los cuales la diabetes causa enfermedad renal tanto como otras complicaciones siguen aún siendo investigados, pero hay algunas vías importantes que los investigadores han identificado.

Alta glucosa sanguínea: los altos niveles de glucosa sanguínea, o hiperglucemia, pueden dañar los riñones por múltiples vías directas e indirectas. Ciertas células dentro de las finas unidades individuales de filtración, o glomérulos, de los riñones son conocidas como células mesangiales. Estas células muestran los signos más tempranos de enfermedad renal diabética. La hiperglucemia aparece como disparadora la producción de una sustancia conocida como factor de crecimiento transformador beta 1 (TGF – B1), lo que dispara el sobredesarrollo de una proteína en la superficie celular llamada transportador de glucosa 1, o GLUT – 1. El GLUT – 1 entonces hace que las células mesangiales tomen demasiada glucosa de la sangre, llevando a anormalidades metabólicas dentro de las células.

La secreción de otro factor de crecimiento conocido como factor de crecimiento beta derivado de plaquetas (PDGF – B) es también inducido por la hiperglucemia. El PDGF – B parece preceder la elevación de TGF – B1 y estimula la producción de TGF – B1. Este proceso lleva a un incremento en el número de células mesangiales y la cantidad de material extracelular (o matriz) que es producido por dichas células, alterando así la estructura y posiblemente la función de los glomérulos. El TGF – B1 y la sobreproducción de otro factor de crecimiento resulta eventualmente en la formación de tejido fibroso, lo que reemplaza al tejido renal sano.

Las altas concentraciones de glucosa sanguínea también activan una enzima renal, la proteínquinasa C. Una consecuencia importante de la activación de esta enzima es el desarrollo de excesiva filtración sanguínea, o hiperfiltración, por los glomérulos tempranamente en la diabetes. Un estado prolongado de hiperfiltración durante varios meses o años puede dañar permanentemente a los glomérulos.

La hiperfiltración puede mejorar pero no se resuelve completamente con un buen control de los niveles de glucosa sanguínea. La hiperglucemia también lleva directamente a la acumulación de productos finales de glicosilación avanzada (AGEs), que son compuestos circulantes dañinos que se forman cuando un exceso de glucosa en la sangre interactúa con los componentes de grasas y proteínas. Los AGEs pueden acumularse en las células mesangiales de los glomérulos, causando daño dentro de las células.

Alta presión sanguínea: los chicos con diabetes tipo 1 no sólo tienen un riesgo incrementado de desarrollar alta presión sanguínea que afecte al cuerpo entero, sino que también son propensos a desarrollar hipertensión intrarrenal, o alta presión sanguínea específicamente dentro de los riñones, lo cual puede ser especialmente dañino para ellos. Esta condición puede estrechar los vasos sanguíneos de los glomérulos, lastimándolos e incrementando la pérdida de proteínas, incluyendo la albúmina, en la orina a través de estas unidades de filtración. La contracción de los vasos sanguíneos resultante de la hipertensión intrarrenal también limita la entrega de oxígeno y nutrientes al riñón, resultando en daño y disrupción de su función de filtración.

Marcadores y predictores de enfermedad renal:

La forma en la que la diabetes y la alta presión sanguínea pueden afectar los riñones son numerosas y complicadas. Sin embargo, hay algunas pruebas de orina y sangre que pueden detectar tempranamente cambios patológicos en el riñón antes de que ocurra un daño extenso.

Microalbuminuria: de acuerdo a las últimas guías de la Asociación Americana de Diabetes, la búsqueda de microalbuminuria debe hacerse anualmente en todos los chicos de más de 10 años de edad que han tenido diabetes durante por lo menos 5 años usando una prueba llamada medida del índice urinario albúmina – creatinina. Esta prueba compara la cantidad de albúmina en la orina con la cantidad de creatinina, un producto de la degradación muscular normal. Una confirmación más precisa de la cantidad de albúmina que está siendo perdida puede ser obtenida con una prueba urinaria de tiempo (tal como la de 24 horas, nocturna, o prueba de orina de 4 horas), en la cual la orina es recolectada en período de tiempo entonces la tasa de excreción de albúmina del chico (AER) puede ser determinada. El saber dichos valores permite al proveedor de cuidado de la salud de su hijo determinar si tiene microalbuminuria, un marcador temprano de la enfermedad renal. Debido a que la excreción de albúmina es variable y puede ser afectada por factores tales como actividad física extenuante, infecciones del tracto urinario u otras, altos niveles de glucosa sanguínea, o alta presión sanguínea en el día de la prueba de orina, es importante confirmar los valores de albúmina en por lo menos dos, y preferiblemente tres pruebas urinarias separadas en un período de 3 a 6 meses antes de diagnosticar al chico con microalbuminuria.

Los chicos sin diabetes excretan sólo cerca de 5.2 miligramos (mg), o 5200 microgramos (ug) de albúmina por día, un AER de cerca de 3.6 ug/minuto (con un límite máximo de 16.4 ug/minuto). Mucha albúmina es excretada en la orina durante el día. La microalbuminuria es definida como un AER de 20 – 200 ug/minuto o 30 – 300 mg de albúmina por día. Este nivel de excreción de albúmina es demasiado bajo para ser detectado por las tiras que los doctores usan en sus oficinas para buscar proteínas en orina. Sin embargo, una prueba especial, sensitiva que detecta albúmina está siempre disponible tanto en las clínicas de diabetes o en los laboratorios clínicos de hospitales. En contraste, la macroalbuminuria, o “nefropatía diabética incipiente”, está caracterizada por un AER de más de 200 ug/minuto y puede ser detectada por las tiras de rutina. Estos valores altos de AER indican un daño renal más avanzado y frecuentemente irreversible. Por esta razón, es esencial una detección más temprana, en el nivel de la micro-albuminuria. En esta fase temprana, el daño renal puede ser revertido controlando los niveles de glucosa sanguínea y de presión sanguínea, y la progresión de daño renal más serio para los próximos años puede ser generalmente evitada.

GFR: los niveles de creatinina sanguínea también deben ser medidos anualmente en todos los chicos de más de 10 años de edad que han tenido diabetes por al menos 5 años. Este valor, junto con la edad del chico, el sexo, la talla y otros factores puede ser usado para calcular su tasa de filtración glomerular, o GFR. Este valor sirve como un índice importante de la función renal total del chico. La tasa de descenso de GFR a lo largo del tiempo provee un índice de la severidad del daño renal y es otro signo para un manejo más agresivo de la diabetes.

Una necesidad de mejores marcadores:

Mientras que la microalbuminuria es actualmente el mejor marcador clínico de nefropatía diabética temprana, estudios más recientes han demostrado la presencia insospechada de cambios estructurales avanzados en el riñón de mucha gente incluso en esta fase de la condición. Esto puede significar que el descubrimiento de la microalbuminuria ya representa un estadío algo avanzado de enfermedad renal y que los tratamientos comenzados en esta etapa pueden sólo retrasar pero no prevenir el eventual desarrollo de la falla renal.

Consecuentemente, hay un gran interés en identificar otro marcador o una serie de marcadores que puedan ser usados en forma temprana después del diagnóstico inicial de diabetes para predecir mejor el posterior desarrollo de nefropatía diabética. Gracias a los actuales avances tecnológicos, en el futuro la microalbuminuria será probablemente uno de los varios biomarcadores en un perfil comprensivo que tiene en cuenta, por ejemplo, los genes asociados con el volumen sanguíneo y la regulación de la presión sanguínea (genómica), y los patrones de proteína urinaria (proteómica). Estos marcadores ayudarán a los doctores a valorar mejor el riesgo del chico de desarrollar enfermedad renal diabética y los potenciales beneficios de medidas específicas de intervención temprana.

Estrategias terapéuticas:

Los altos niveles de glucosa sanguínea son una de las causas fundamentales de nefropatía diabética. Esto se hizo evidente por un estudio en el cual los transplantes pancreáticos exitosos en gente con diabetes tipo 1 no sólo volvieron los valores de glucosa sanguínea a lo normal, sino que también redujeron significativamente la excreción de albúmina, revirtiendo completamente la micro y macroalbuminuria en algunas personas. Varios estudios han mostrado también que un control intenso de glucosa sanguínea, consistente en un monitoreo frecuente de glucosa sanguínea y el uso de múltiples inyecciones diarias de insulina o una bomba de insulina, es también de extremo beneficio en prevenir o limitar la progresión de nefropatía diabética. El ajustado control también ayuda a prevenir otras complicaciones de la diabetes, tales como enfermedad cardiovascular, neuropatía, y retinopatía, mejorando así la expectativa de vida y la calidad de vida de la gente con diabetes tipo 1.

El mantener el nivel de HbA1c en menos de 7 % es esencial. (La prueba de HbA1c es una medida de control de la glucosa sanguínea de dos o tres meses). Además del uso de insulina, una dieta apropiada, ejercicio, y control del peso son importantes medidas hacia el alcance de este objetivo. Estas medidas pueden también ayudar a controlar la presión sanguínea. Debido a que la alta presión sanguínea es otro factor de riesgo clave de nefropatía, el mantener los valores cerca del percentilo 50 para la edad del chico, el sexo y la talla es otra guía sensible. En el caso de alta presión sanguínea en chicos, las drogas tales como los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) o bloqueantes del receptor de angiotensina II (ARBs), que relajan los vasos sanguíneos, son especialmente útiles debido a que han demostrado disminuir la enfermedad renal además de controlar la hipertensión general e intrarrenal. El objetivo de tratamiento con estas drogas es alcanzar una presión sanguínea por debajo del percentilo 90 de lo que es considerado presión sanguínea normal para el sexo del chico, la edad y la talla, ya que éste es considerado el límite de “prehipertensión”. Otras medidas del estilo de vida que una persona con hipertensión debería tomar incluyen evitar el tabaco, alcohol, y las drogas que elevan la presión sanguínea. El control de los niveles de lípidos sanguíneos (colesterol y triglicéridos) también pueden ayudar a disminuir la progresión de nefropatía.

Aunque la microalbuminuria ha sido establecida como un importante marcador de enfermedad renal temprana y es sabido que el tratamiento puede retrasar la progresión a un daño más serio más tarde, algunos padres se resisten a aceptar la recomendación de su doctor de darle drogas para la presión sanguínea a sus hijos – específicamente si el chico no tiene alta presión sanguínea. Sin embargo, los IECA y ARBs han probado ser especialmente benéficos en gente con diabetes que tiene microalbuminuria, incluso si tienen niveles de presión sanguínea normal. Estas drogas juegan un rol inte-gral en el manejo de la alta presión sanguínea y la microalbuminuria en la gente con diabetes. La gente que los usa para tratar la microalbuminuria, el objetivo es reducir la excreción de albúmina a menos de 20 ug/minuto.

El uso ininterrumpido de estas drogas durante muchos años es bien tolerado en gente que no está embarazada. Tanto los ACE como los ARBs pueden elevar las concentraciones sanguíneas de potasio, las cuales ya tienden a ser más altas en la gente con diabetes. Este problema es más común en gente con una falla renal más avanzada, según se evidencia por un bajo GFR. Consecuentemente, los niveles de potasio sanguíneos y GFR deben ser chequeados cada 3 meses en la gente que usa estas drogas. Los ARBs pueden tener menos efectos colaterales que los IECA y entonces, se prefieren. Si su hijo toma alguna de estas drogas y desarrolla síntomas de baja presión sanguínea, tales como dolor de cabeza severo, debe avisarle a su doctor así él puede modificar la dosis de la droga.

Los chicos con microalbuminuria, alta presión sanguínea, o GFR reducido requieren un monitoreo clínico, urinario y bioquímico más frecuente, lo cual puede ser mejor supervisado por un especialista en riñón pediatra.

Esperanza para el futuro:

Estudios experimentales han expandido grandemente nuestro entendimiento de los mecanismos genéticos y moleculares que juegan un importante rol en el desarrollo de enfermedad renal diabética. Esto es probable que se traduzca en una terapia más individualizada en el futuro. Actualmente, los científicos han identificado la variante de un gen que lleva a una mayor actividad en el cuerpo de la angiotensina II, la hormona que contrae los vasos sanguíneos y eleva la presión sanguínea. La gente que tiene esta variante puede obtener un mayor beneficio del uso de IECA o ARBs. Las drogas que apuntan a otras variaciones de genes y vías químicas están también actualmente mostrando promesas en pruebas de laboratorio y es probable que encuentren un uso práctico en la gente, en el futuro. Mientras tanto, el monitoreo urinario regular y el cuidadoso control de los niveles de glucosa y presión sanguínea pueden recorrer un largo camino hacia la prevención o enlentecimiento del desarrollo de enfermedad renal diabética en chicos.

 

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Preguntas y Asesoramiento sobre Pie Diabético por los Pacientes

Se puede valorar la respuesta de las comidas midiendo el 1-5 anhydroglucitol (GlycoMark 1,5-AG). Este es indicativo de glucemias postprandiales prolongadas en pacientes moderadamente controlados (Hb A1 c entre 6.5 a 8 %), a pesar de niveles similares de Hb A1c. La combinación del GlycoMark y la Hb A1 predice mejor las glucemias postprandiales que cada valor por separado.

¿Cada cuánto es conveniente hacerse revisar los pies?

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Si hay riesgo de desarrollar úlceras de pie, cada tres meses. Hay riesgo cuando hay vasculopatías, neuropatía, alteraciones del apoyo de los pies, antecedentes de úlceras, o antecedentes de amputación. Uno de esos elementos.

Mi padre tiene varios dedos negros (necróticos) con mucho dolor, que le impide dormir de noche. ¿Qué me sugiere?.

Consultar un equipo de pie donde exista cirugía vascular, para ver si puede llegar sangre, o ver otra posibilidad de mejorar la circulación.
 

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