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Artículo en Diabetes Voice (publicación IDF) por Michael Hall, Itamar Raz, Lex Herrebrugh.
En ocasión de la firma de la Declaración de St Vincent en St Vincent, Italia, en octubre de 1989, representantes de organizaciones de diabetes y ministros de salud de los gobiernos de varios países europeos estuvieron unánimemente de acuerdo respecto a algunos objetivos sanitarios claves para las personas con diabetes. Se incorporaron objetivos a cinco años vista dentro del marco de la Declaración, que en efecto reconoció que los resultados de la diabetes se podían medir; las naciones europeas se vieron, por lo tanto, ante el desafío de mejorar los estándares de atención sanitaria. En este artículo, se habla de los logros de la atención de la diabetes en Europa como resultado de la Declaración de St Vincent, y desean que aparezcan medidas legislativas que aseguren su implementación a nivel europeo.
En 2003 la junta de la FID - Europa concluyó que el consenso que se encuentra tras la exitosa firma de la Declaración de St. Vincent aún no se había perdido. Sin embargo, algunos de los objetivos acordados en 1989, o bien nunca se alcanzaron, o fueron sobrepasados al emprenderse nuevas iniciativas cuya mayoría, sin estar incluidas en el texto original, estaban implícitas en la Declaración. Este fue el caso de la llamada a la implementación de programas nacionales de diabetes.
Además, la junta reconoció las dificultades experimentadas por los estados europeos a la hora de ejecutar una serie de recomendaciones contenidas en la Declaración. En concreto, determinar ciertos datos de referencias, un prerrequisito para el progreso de la medición, demostró ser problemático, al igual que sucedió con la existencia de distintos enfoques para diseñar planes con el fin de crear programas nacionales de diabetes.
Los estados europeos experimentaron dificultades a la hora de ejecutar una serie de recomendaciones de la Declaración de St. Vincent.
Con el fin de reavivar el ímpetu que impulsó la Declaración de St Vincent, la junta ha adoptado ciertas medidas concretas, como el nombramiento de un gestor para la Declaración de St Vincent con la financiación de la Asociación de Holandesa de Diabetes y Novo Nordisk. El principal objetivo de dicho gestor (con el apoyo de la Junta de la FID-Europa) era evaluar primero la situación entre las Asociaciones Miembros de la FID- Europa en relación al desarrollo e implementación de programas nacionales de diabetes.
Con este fin, se envió un breve cuestionario a todas las Asociaciones Miembro de la FID- Europa en diciembre de 2003. A fines de abril de 2004, la oficina europea había recibido 33 respuestas procedentes de 31 países distintos. A continuación les ofrecemos un breve resumen de los hallazgos de la encuesta.
La encuesta de la FID-Europa.
De las 33 entidades que enviaron su respuesta, 17 afirmaron que en su país existe un programa nacional de diabetes. El primero de estos programas nacionales de diabetes se inició en 1989; el resto de los mismos comenzó a mediados de los 90 o más tarde. En todos (excepto en uno) de los países que no tiene un programa contra la diabetes, se está trabajando con el fin de establecer un plan de acción contra la diabetes, mediante la iniciativa de una asociación de diabetes y / o la industria farmacéutica o bajo la supervisión del gobierno. En una serie de países, los programas existentes han sido cancelados debido a falta de recursos o a la inestabilidad política.
Las asociaciones nacionales de diabetes están representadas dentro del grupo de trabajo para preparar programas nacionales de diabetes.
En la mayoría de los países (17), se han establecido o están en proceso de formación grupos de trabajo con representación de todos los sectores, con el fin de preparar e implementar un programa de diabetes. Muchos de estos grupos parecen estar centrados en el gobierno. Se expresó la preocupación porque las personas con diabetes pueden verse excluidas o mantenidas a cierta distancia por los "expertos" médicos y políticos. Afortunadamente, en muchos casos, las asociaciones nacionales de diabetes están representadas y tienen voz en grupos de trabajo.
En los programas nacionales de diabetes ya existentes en Europa se cubren una amplia variedad de temas.
Las principales áreas que se tocan son:
- Atención y servicio a la diabetes
- Complicaciones diabéticas
- Detección precoz
- Educación diabética
- Sistema de información
Otros temas son: el aumento de la consideración, la prevención, la medicación, los problemas psicológicos y de comportamiento, la investigación y la evaluación del programa. Está claro, a partir de los resultados de la encuesta, que algunos temas como la prevención de la diabetes, la concienciación, el acceso a la medicación y los aspectos psicológicos de la diabetes se podría tratar desde una perspectiva más metódica.
Hubo consenso entre quienes respondieron sobre los problemas claves que atañen a la preparación, al acuerdo y a la implementación de un programa nacional de diabetes
- Una débil estructura sanitaria nacional
- La falto de cooperación entre las distintas partes implicadas
- La falta de capacitación de las personas con diabetes.
- El tiempo excesivo que transcurre entre la implementación de un plan y la consecución de sus resultados finales
- La reducción de recursos sanitarios destinados a la atención a la diabetes
Quienes respondieron indicaron otros problemas a la hora de implementar un programa de diabetes en todo el país. Estos fueron:
- La atención excesiva que se les otorga a los profesionales sanitarios en comparación con las personas con diabetes.
- La limitación del tiempo. En especial durante las consultas.
- La falta de objetivos definidos.
- La escasez generalizada de médicos y de enfermeros
- La falta de oportunidades de formación para los enfermeros educadores
- El uso insuficiente de las asociaciones de diabetes, a pesar de que están siendo una fuente importante de conocimientos e influencias.
Se pidió a las Asociaciones Miembros que sugiriesen formas en la que la FID - Europa puede jugar un mayor papel a la hora de promover la implementación de programas nacionales de diabetes. Una petición frecuente fue que la FID - Europa actúe como centro de referencia para la difusión del material publicado, que incluya: un marco de trabajo para dichos programas: datos comparativos sobre los programas nacionales de cada país y material para la formación de los profesionales sanitarios.
El sentimiento general era que la FID - Europea debería seguir trabajando para aumentar la concienciación pública sobre la afección, y por hacer presión política en la Unión Europea (UE) a nivel parlamentario para que se le dé más prioridad y se le asignen más recursos a la lucha contra la diabetes. También se expresó la necesidad de que la FID - Europea ofrezca su apoyo para animar y facilitar a las propias Asociaciones Miembros su labor de presión política en la UE y a sus gobiernos.
Se sugirió que la FID - Europea debería ofrecer algún tipo de apoyo económico y organizar simposios europeos sobre la garantía de calidad en la atención a la diabetes.
Algunas conclusiones.
La Declaración de St Vincent ayudó a iniciar un enfoque consistente del control de la diabetes. Aunque los objetivos acordados en 1989 han demostrado después ser demasiado optimistas, sirvieron como desafío para los gobiernos y los profesionales de toda Europa.
Es hora de utilizar nuestros conocimientos sobre diabetes para avanzar desde las recomendaciones hacia la práctica.
La Declaración capacitó a las personas con diabetes y a las organizaciones de diabetes de la Región para cuestionar los servicios sanitarios y exigir una mejor atención. Creemos que en demasiados países europeos, los planes se siguen debatiendo; ya es hora de utilizar los conocimientos que disponemos sobre el control de la diabetes para avanzar desde las recomendaciones para el diseño de programas hacia la práctica óptima.
La Junta de la FID - Europea está de acuerdo con el desarrollo de una estrategia europea para combatir la diabetes, que incluya las recomendaciones sobre prevención, diagnóstico y control de la diabetes, apoyaría a los estados europeos la hora de atajar más eficazmente las barreras que impiden llegar a la práctica óptima.
La reciente afirmación del Consejo de Salud (en mayo de 2004), en la que reconoce la importancia de dar prioridad a la diabetes, esperemos lleve a que el nuevo Consejo de Salud (que entrara a finales del 2004) solicite a la comisión Europea la formulación de dicha estrategia.
El status de dicha estrategia sería de asesoramiento y no legislativo, su existencia mejoraría la capacidad de los estados de la UE de desarrollar las recomendaciones de la Declaración de St Vincent.
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