|
CASO 30.
En
un paciente con dolor de miembros inferiores
nocturno, el primer paso es establecer el
diagnóstico. En general en los diabéticos
puede ser el dolor por la gota, dolor de reposo
neurítico o isquémico.
Para
diferenciar la causa del dolor debe interrogarse
sobre los antecedentes personales, el examen
clínico, y la forma del dolor.
El
dolor de la gota, generalmente es en el primer
dedo (podagra), estando hinchado, caliente,
enrojecido. Ayuda al diagnóstico el
dosaje de ácido úrico y el alivio
del dolor con colchicina.
En
el dolor de reposo neurítico, el dolor
es más difuso en miembros inferiores,
se alivia el dolor caminando o con el frío.
Al contrario el dolor isquémico, se
agrava caminando o con el frío y la
única forma de alivio es dormir sentado.
Para
diferenciar el dolor de reposo nocturno de
origen neurítico del vascular, debe
tomarse la presión en el tobillo con
el doppler. Si la presión es superior
a 90 mm de Hg descarta el dolor isquémico.
En
el paciente, por los antecedentes y por los
hallazgos clínicos sugiere un dolor
neurítico. En ese caso el primer paso
es la normalización del control de
la diabetes y del estado de nutrición
del paciente. Pueden indicarse drogas que
actúen etiológicamente sobre
la neuropatía.
Para
un tratamiento del dolor más agresivo,
el primer requisito es que no se alivie el
dolor a la noche con difenilhidramina, con
analgésicos, sedantes o hipnóticos.
El
algoritmo de tratamiento luego de no aliviarse
con lo anterior es (se comienza con el primer
fármaco y si no se alivia el dolor
se pasa al segundo escalón):
-
Antidepresivos ó gabapentin.
-
Lidocaína o mexitilen.
-
Carbazepina.
-
Hidantoinatos.
-
Combinación de drogas.
-
Electroestimulación.
-
Bloqueo del nervio.
-
Resección raíces nerviosas.
Por
la neuropatía hay que estudiar la neuropatía
autonómica cardiaca y al tener el paciente
problemas de microangiopatía hay que
evaluar otras complicaciones de la diabetes,
especialmente el riñón.
Cuando
hay neuropatía dolorosa se cuida más
el pie, pero puede progresar a neuropatía
hipo o anestésica, y con la microangiopatía
tiene más riesgo de desarrollar úlceras
de pie. Por ello debe hacerse la evaluación
del apoyo y del conocimiento del cuidado del
pie. De acuerdo a los hallazgos hay que indicar
medidas protectoras y correctoras de las alteraciones
del pie para evitar las úlceras y las
amputaciones. Desde ya, hay que controlar
adecuadamente la diabetes y los factores de
riesgo de la aterosclerosis.
CASO 31.
El
diagnóstico es mal perforante plantar.
Se destaca que los diabéticos tipo
2 cuando se les descubre la enfermedad, ya
tienen complicaciones (comienza la aterosclerosis
en etapa de resistencia a la insulina, por
ello la importancia de la detección
precoz).
Debe
evaluarse el flujo para descartar una isquemia,
pero la clínica sugiere que está
bien. El segundo paso es evaluar si está
infectado, realizando análisis de hemograma,
eritrosedimentación, proteína
C Reactiva. Tomar el cultivo con curetaje
profundo o biopsia, efectuando recuento de
colonias. Debe ponerse una sonda para ver
si se toca el hueso.
Hay
que evaluar el apoyo y la micosis interdigital
e ungueal.
Debe
pedirse una radiografía de ambos pies
y una radiografía focalizada con placa
de mamografía.
Hay
que debridar al paciente y en el momento agudo
usar un zapato de descarga o felted foam.
Luego de cerrada la herida debe indicarse
una plantilla y un zapato con suela rígida
de goma, tipo roller o rocket.
|