Dr. Adolfo V. Zavala
Aunque existe discusión sobre el valor de la asociación de estos factores ó el valor individual de cada uno. Del punto de vista sanitario son de gran valor pues, plan-tean un problema de Salud Pública importante, con un valor predictivo importante para la aparición de diabetes y enfermedad cardiovascular.
También se han planteado varias definiciones y criterios diagnósticos, siguiendo nosotros lo planteado por la OMS y la IDF.
Se ve lo planteado por el consenso internacional.
Federación Internacional de Diabetes (IDF)
Consenso Mundial sobre la Definición del Síndrome Metabólico
De acuerdo a la nueva definición de la IDF, para que una persona sea definida como poseedora de síndrome metabólico, debe tener una cintura mayor de 80 en las mujeres y de 94 cm en los hombres.
Además de la obesidad central más dos de los siguientes cuatro factores:
| País / Grupo étnico | Circunferencia de cintura |
| Europeos En EEUU, los valores de NCEP ATP III (102 cm en hombres; 88 cm en mujeres) probablemente continúen siendo usados para propósitos clínicos |
Hombres > 94 cm Mujeres > 80 cm |
| Sudasiáticos Basado en población de China, Malasia y de India |
Hombres > 90 cm Mujeres > 80 cm |
| Chinos | Hombres > 90 cm Mujeres > 80 cm |
| Japoneses | Hombres > 85 cm |
| Etnias de América del Sur y Central | Usar las recomendaciones de los sudasiáticos hasta que haya disponibles datos más específicos. |
| Africanos Sub- Saharianos | Usar los datos de los europeos hasta que haya disponibles datos más específicos |
| Este del Mediterráneo y poblaciones de Medio Oriente (Arab) | Usar los datos de los europeos hasta que haya disponibles datos más específicos |
Se ha resaltado como la base del síndrome metabólico a la obesidad, especial-mente el depósito de grasa abdominal, intravisceral. Por el stress crónico y repetitivo habría activación del eje hipofiso adrenal, el que ocasionaría un aumento del depósito de grasa abdominal.
Se ve en la figura que hay una relación ente la grasa abdominal y el riesgo de de-sarrollar diabetes.

El tejido adiposo, no es sólo un lugar de depósito de grasa, sino que es un verda-dero órgano, segregando una serie de péptidos, entre ellos de gran importancia la adipo-nectina y la resistina. Ambas tienen acciones antagónicas: la adiponectina disminuye la resistencia la insulina, el riesgo de diabetes y de afecciones vasculares.
La resistina tiene efectos opuestos a la adiponectina. Se ha visto en varias pobla-ciones que el nivel existente de adiponectina, puede predecir la aparición posterior de diabetes.
La adiponectina sería una hormona antidiabética y antiaterogénica. En la figura se observa la relación de diversos factores con el desarrollo del síndrome metabólico. Este se produce por la acción mancomunada de la herencia.

Muy interesante como predictor de diabetes, es la microalbuminuria y la proteína C reactiva, altamente sensible.
Se ha observado que los individuos que tienen niveles de microalbuminuria su-periores a 15 mg en 24 horas, desarrollan más diabetes que los que tienen niveles meno-res. La microalbuminuria sería un marcador del daño endotelial y de la inflamación cró-nica repetitiva.
Igualmente la proteína C reactiva altamente sensible predice la aparición de dia-betes. Niveles menores de 1 serían normales, no existiendo casi riesgo. Niveles entre 1 y 3 son intermedios y superiores a 3 de gran riesgo.
En un trabajo se vío mayor aparición de diabetes y complicaciones vasculares al existir niveles elevados de microalbuminuria, que se incrementaba más al elevarse la PCR. En la práctica clínica los elementos de predicción, serían la circunferencia de la cintura, el diámetro sagital, la relación triglicéridos/colesterol de HDL y el HOMA.
Una relación triglicéridos/HDL superior a 3 indica resistencia y muy sugestiva mayor de 5, y la cifra de HOMA patológica es superior a 3.
Los elementos clínicos que indican la resistencia a la insulina son la acantosis nigricans, el acne, el hirsustismo, los acrodordones, mestruaciones espaciadas (más de 40 días) y el ovario poliquístico.
En los que se sospecha el síndrome metabólico debe solicitarse análisis genera-les, una valoración cardiovascular y demostrar la resistencia a la insulina con el dosaje de la relación triglicéridos/HDL y el HOMA.
La relación triglicéridos /HDL superior a 3 indica resistencia a la insulina, y muy representativa cuando supera a 5.
Hay muchos métodos para medir la resistencia a la insulina, pero la más habitual es el HOMA. Este se realiza dosando la glucemia y la insulinemia y haciendo esta fór-mula: HOMA= (glucemia en mmol x insulinenmia en microunidades en ml) dividido 22.5. Valores superiores a 3.
En pacientes con antecedentes y sospecha clínica del síndrome metabólico hay que pedir el HOMA. Si el mismo es positivo, hay que tratar al pacientes para evitar la aparición de diabetes y de afección cardiovascular.
Indicaría también necesidad de tratamiento, una microalbuminuria superior a 15 mg por gramo de creatinina, un fibrinógeno superior a 350 mg y una proteina C reactiva altamente sensible superior a 3.
Sospecha del síndrome metabólico.
El síndrome X se produce por la interacción de factores genéticos y ambientales.
Se debería buscar el síndrome a todos los diabéticos tipo 2, a los que tengan al-gún factor de riesgo para la diabetes.
Tratamiento.
Lo primero a lograr es un estilo de vida saludable, con un peso corporal razona-ble, evitando alcohol, tabaco, stress, drogas.
Debe realizarse un plan de alimentación saludable, con calorías de acuerdo al peso y actividad.
Las grasas no deben superar al 30 %, con un porcentaje del 7 % de grasas satura-das, 10 % de grasas polinsaturadas y 13 % monoinsaturadas. Debe alcanzarse una rela-ción omega 6/omega 3 menor de 5 a 1.
Se han realizado varios trabajos últimamente, sobre dieta en la diabetes, resaltan-dose que la misma debe ser individualizada a cada paciente, pero la base de la misma es bajar las grasas. Con ello se obtiene disminución de la obesidad, de la inflamación, de la resistencia a la insulina y la trombosis.
El colesterol debe ser menor de 200 mg % e incrementar las fibras a 30 gramos.
Debe elegirse frutas y verduras crudas, por su contenido en vitaminas y antioxi-dantes, y cereales integrales.
Debe evitarse el sedentarismo, emprendiendo un plan de caminatas diarias, de un mínimo de 10.000 pasos. En casos de obesidad, ó de elevación de la glucemia ó de los lípidos a veces hay que hacer más ejercicios, alternando los de tipo anaeróbios con aeró-bicos. El ejercicio es como lavarse los dientes, sirve mientras se hace, perdiéndose el efecto beneficioso a los 15 días de suspendido el mismo.
Para fomentar y evaluar la caminata, existen en estos momentos los pasametros. Con ello se valora el cumplimiento de la actividad física, motiva a los pacientes. Se han realizado trabajos hasta en poblaciones humildes que con los pasometros se logra bajar de peso, la cintura y los factores de riesgo.

Hay que tratar los factores de riesgo asociados: dislipemia, hipertensión, etc.
Debe suspenderse el tabaco por que incrementa la resistencia a la insulina y consumir moderamente alcohol.
Se puede dar metformina y los ácidos grasos omega 3 y esta en estudio el tratamiento de la inflamación con diversos fármacos:
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La evaluación de los casos clínicos no va con nota, tiene como objeto, que los alumnos practiquen y obtengan metodología para la resolución de los mismos. La no resolución no implica desaprobación del curso.
Los casos clínicos son para fijar el conocimiento práctico de los pacientes. Se coloca en orden de lo que tenemos en los archivos para no repetir los mismos y saber cuál sería nuestro manejo. Para las Licenciadas de Nutrición son para entender el manejo en equipo y hablar el mismo idioma. No se las evaluará igual que a los médicos. Asimismo, deben apuntar básicamente al tratamiento nutricional.
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