Nutrición en la Tercera Edad.
Dra. María Cristina Grossman

La nutrición es el factor más importante que influye no sólo en el aumento de la duración de la vida, sino que también en la calidad que se brinde a ésta.

Su papel más importante estaría ubicado en períodos previos al envejecimiento, actuando sobre la prevención de determinadas enfermedades, en las cuales se puede intervenir tempranamente, modificando hábitos higiénico - dietéticos.

Establecidos concretamente en la tercera edad debemos tener en cuenta las modificaciones morfológicas y funcionales que aparecen con el envejecimiento, las enfermedades crónicas propias de la tercera edad, los factores psicológicos y sociales que afectan el estado nutrición del anciano poniéndolo a éste en situación de riesgo.

Factores que repercuten sobre el estado nutricional de los individuos añosos.

I. Factores propios del organismo.

Las modificaciones estructurales y funcionales que suceden con el paso del tiempo interfieren con los tres tiempos de la nutrición

Ingestión (primer tiempo de la nutrición)

Cambios morfológicos y fundamentales

Repercusión o consecuencias

  • Falta total o parcial de las piezas dentarias
  • Menor producción de saliva
  • Trastornos de la función y secreción gástrica
  • Menor secreción de enzimas digestivas
  • Menor peristaltismo
  • Inmovilidad, parálisis
  • Incoordinación neuromuscular
  • Disminución de la agudeza visual.
  • Disminución de la absorción de algunos nutrientes, (vitaminas y minerales)
  • Disminución de la sensibilidad del gusto y del olfato.
  • Anorexia y disorexias.
  •  
  • Dificultad en la masticación.
  •  
  •  
  • Reducción del placer de comer y beber

Metabolismo y excreción (segundo y tercer tiempo de la nutrición)

Cambios morfológicos y funcionales.

Repercusión o consecuencia

  • Alteraciones del met. Intermedio
  • Modificaciones hormonales
  • Disminución de la función renal Menor actividad física
  • Requerimiento elevado de algunas vit. .
  • Disminución de la grasa magra y aumento de la masa grasa.
  •  
  •  
  • Menor tolerancia a los hidratos de carbono.
  •  
  • Trastornos en el metabolismo lipídico
  • Lentificación de la repuesta adrenocortical

Algunos de los cambios mencionados en item anterior.

II Factores relacionados con el padecimiento de enfermedades:

El desarrollo de determinadas enfermedades crónicas puede agravar el estado nutricional.

  • La evolución de la enfermedad en sí misma
  • El uso de determinados fármacos (que alteran el apetito, el gusto, que interfieren en la absorción de determinados nutrientes, etc.)
  • La presencia de Demencia senil, Depresión u otros factores emocionales.

III Factores sociales:

Estos factores pueden influir en la obtención, preparación, consumición de los productos.

  • Aislamiento - soledad
  • Ancianos institucionalizados.
  • Malos hábitos alimentarios.
  • Alcoholismo (en algunos casos)
  • Manías, Tabúes.
  • Malas influencias del medio que lo rodea
  • Ignorancia, falta de instrucción.
  • Falta de recursos económicos adecuados.

Conclusión

  • La interacción entre la disminución de las funciones vitales y los hábitos alimentarios que en muchos casos son inadecuados empeora la pérdida de tejidos y la reserva funcional de los órganos y sistemas.
  • Es de amplio conocimiento que el tratamiento nutricional es el más importante en el enfoque de las enfermedades metabólicas, las que tienen una elevada prevalencia en esta etapa de la vida.
  • Existe una disminución natural de la ingestión de alimentos, por diversos motivos, como ya fue expuesto, lo que determina una mayor ingesta de determinados alimentos por debajo de las recomendaciones dietarias.

Requerimientos nutricionales

En la tercera edad.

Necesidades calóricas:

Las necesidades calóricas se deben determinar de acuerdo al gasto de energía, por lo que debemos tener en cuenta que los ancianos tiene un gasto calórico menor y aún habiendo un menor consumo, el balance energético es positivo.

Siguiendo las recomendaciones de la FAO-OMS:

Anciano medio varón (65 años, 70 kg) ---------------2000 a 2500 Cal/ Día.

Anciano medio mujer (65 años, 58 kg)-------------- 1500 a2000 Cal/ Día

Los hidratos de carbono:

Debemos tener en cuenta los cambios fisiológicos que ocurren en el metabolismo intermedio. Existe una tolerancia disminuida de los hidratos de carbono, a medida que avanza la edad, lo cual ocasiona un aumento de la glucemia de ayuno de 1 a 2 mg. Por cada década a partir de los 35 años y de 5 a 1 mg. De las glucemias post- prandiales.

Factores determinantes de estas alteraciones:

  • Disminución de la masa muscular, sitio de elección para el consumo de glucosa.
  • Aumento del tejido adiposo y mayor circulación de FFA con la consecuente resistencia a la acción de la insulina.
  • Daño a la célula beta con alteración a la repuesta insulínica.
  • Disminución de las unidades de transporte post- receptor de glucosa (este último parece ser el más involucrado en el proceso)

La hiperglucemia producto de estos fenómenos ocasiona dos hechos fundamentales:

  • La glicación no enzimática de proteínas.
  • La estimulación de la secreción de insulina con la resistencia periférica originada en las razones ya expuestas.

Plan de alimentación:

  • El porcentaje de glúcidos debe ser del orden del 50 a 55 % del valor calórico total.
  • En la selección, tener en cuenta un mayor porcentaje de polisacáridos en especial que estén acompañados de fibra.

Las proteínas :

La ingesta de proteínas debe adecuarse como en otras edades al balance nitrogenado o sea una cantidad proteica diaria que sirva para el intercambio de nitrógeno a nivel celular y molecular.

También existe la necesidad de aminoácidos esenciales, los cuales deben ser suministrados.

Se debe tener en cuenta que el valor calórico de la dieta sea el suficiente para evitar que las proteínas estructurales formen parte de las combustiones metabólicas para dar satisfacción a la primera necesidad que en la energética.

Plan de alimentación:

  • El porcentaje de proteínas deben ser del orden del 15 al 20 % del aporte calórico total o 1gr. Por Kg. De peso promedio aceptable.
  • El 60 % del total de las proteínas deben ser de alto valor biológico.
  • No sobrepasar la tasa diaria tolerable, teniendo en cuenta la función renal.

Los lípidos:

Hay que tener en cuenta la ingesta inadecuada de grasa, es el origen de determinadas enfermedades de una elevada frecuencia en esta edad, como son las arterosclerosis, enfermedades neoplásicas (cáncer de intestino grueso, de mamas, de próstata y otras localizaciones)

Plan de alimentación:

  • El porcentaje de las grasas de la dieta debe ser del orden del 30 % del valor calórico total.
  • El total del colesterol no debe superar los 300mg. por día.
  • El 30 % debe estar formado por tercios iguales de ácido grasos saturados, monoinsaturados y polinsaturados.

La fibra:

Está demostrada la necesidad de su aporte:

  • Para la prevención de enfermedades propias de la edad (aterosclerosis, algunas neoplasias, etc.)
  • Para aumentar el volumen de la alimentación sin un aumento concomitante de calorías (útiles en el tratamiento de la obesidad)
  • Evitar otras afecciones comunes en el anciano, como el estreñimiento, la diverticulosis, etc.
  • En el tratamiento de las enfermedades del metabolismo (diabetes, dislipidemias).

Inconvenientes: El uso excesivo de la misma determinaría la necesidad de incrementar calcio, hierro, magnesio, zinc, que pueden ser sustraídos por los abundantes oxalatos y fitatos que llevan como parte de su composición química las hortalizas, frutas y cereales integrales.

Otros efectos negativos pueden ser la distensión abdominal, que se observa en aquellos ancianos con trastornos de hiposecreción digestiva.

Recomendamos: 20 gr por 1000 cal. De la dieta, sin sobrepasar los 50 gr. Diarios.

Las vitaminas:

La alimentación balanceada y variada cubre las necesidades de vitaminas, pero hay determinados factores a tener en cuenta en el paciente añoso: El uso y en algunos casos abuso de laxantes, de determinados medicamentos que interfieren en la absorción de ciertas vitaminas o que disminuyen la producción de otras.

CANTIDADES DIARIAS RECOMENDADAS

 

HOMBRE

MUJER

VITAMINA A (ug.)
Tiamina (mg.)
RIBOFLAVINA (MG.)
NIACINA (MG.)
VITAMINA B6 (MG)
ACIDO FOLICO(UG.)
VITAMINA B 12 (UG)
VITAMINA C (UG)
VITAMINA E (UG)
VITAMINA D (UL.)

1000
1.2
1.4
15
2.2
200
2
60
10
200

800
1
1.6
13
2
180
2
60
8
200

Los minerales: 

Calcio y fosforo: las recomendaciones diarias de aporte son de 800 mg para cada uno de estos minerales. (esto significa un consumo de leche de 700 a 800 ml/día y según el tipo de queso, puede suplirse con cantidades en gramos de hasta 10 veces menores)

Magnesio: El déficit de este mineral resulta frecuente debido al uso de diurético, antibióticos, síndrome de mala absorción y abuso del alcohol. La recomendación diaria es de 300 a 350 mg

Zinc: Las recomendaciones diarias de este mineral son de 5 mg. El déficit se observa con bastante frecuencia entre los adultos mayores, quienes por lo general tienen malos hábitos alimenticios Esto ocasiona defecto de la cicatrización, susceptibilidad a las infecciones y pérdida de la agudeza del sentido del olfato y del gusto.

Sodio y potasio: Tener en cuenta sobre todo la hipernatremia secundaria a deshidratación y la hipopotasemia muy común por el uso de diuréticos.

El agua:

El aporte hídrico debe cuidarse de una manera especial, ya que el adulto mayor tiene disminuido el sentido de la sed, por lo que se debe recomendar el aporte fuera de las comidas, tratando que el total diario no sea inferior a los 1500ml, adaptando ese límite a las situaciones especiales, (factores ambientales, clima, enfermedades, medicamentos)

Los lípidos al igual que las fibras favorecen el ritmo evacuatorio y otras patologías del colon.

Distribución:

Es de fundamental importancia, dadas las características del geronte ya mencionadas oportunamente, tener presente una adecuada distribución de los alimentos en las cuatro comidas básicas y de ser posible las dos colaciones intermedias. Esto permite la ingestión de pequeños volúmenes de alimento en distintos tiempos.

Conclusiones:

Los objetivos fundamentales a los que debemos apuntar en el enfoque nutricional del geronte son:

  1. Evitar la sobrealimentación: Con el consecuente desarrollo o mala evolución de determinadas enfermedades (Obesidad, Diabetes, Dislipidemias, Hipertensión arterial)
  2. Evitar la desnutrición: La misma coloca al individuo en una situación de riesgo, sobre todo cuando se debe enfrentar con situaciones especiales (infecciones, cirugía, cicatrización, stress, etc.)

Debemos lograr que el aumento de la expectativa de vida, logrado en estas ultimas décadas se convierta, paralelamente en UN AUMENTO DE LA CALIDAD DE VIDA.

BIBLIOGRAFIA:

  • American Journal of Clinical Nutrition (67:764s-771s,1998)
  • Actualidad en Geriatría - Los requerimientos nutricionales durante la tercera edad (Num 2 año 1, 1994)
  • Nutrición y salud introducción a una medicina preventiva

 

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