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La resistencia a la insulina en hombres con tratamiento antihipertensivo y alto riesgo de enfermedad cardiovascular: resultado de 3 años de seguimiento
Mobin Mothteshamzadeh, Robert Wilkinson y Simon Thomas. American Journal of Hypertension 2005, 18: 452-456
Los programas de prevención de diabetes mellitus tipo 2 tienen más posibilidades de éxito si la intervención se efectúa en el estadio de insulinorresistencia (IR), antes del desarrollo de glucemia en ayunas alteradas que evidencia destrucción importante de células beta. La detección de la IR permite la intervención temprana por medio de cambios en el estilo de vida, evitar agentes que agraven la IR (diuréticos) y el uso de agentes que mejoren la sensibilidad a la insulina (agentes antihipertensivos modernos, estatinas, metformina, tiazolidinedionas) podrían retrasar el desarrollo de diabetes mellitus tipo 2 y reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular. Sin embargo, los autores comentan que hasta el momento no se han efectuado estudios aleatorizados y controlados con agentes sensibilizantes a la insulina en pacientes hipertensos, normoglucémicos y con IR.
El objetivo de este estudio fue establecer la frecuencia de IR en un grupo de hombres hipertensos normoglucémicos y determinar si la IR puede predecirse por medio de la detección de factores de riesgo tradicionales y determinar la tasa de progresión hacia glucemia alterada en ayunas y diabetes tipo 2.
Métodos: Los pacientes incluidos en este estudio fueron hombres con hipertensión arterial en tratamiento y al menos otros dos factores de riesgo cardiovascular en comparación con un grupo de sujetos sanos de control. Los factores de riesgo utilizados fueron edad >55 años, enfermedad vascular periférica, microalbuminuria, relación colesterol total / HDL colesterol >6, hipertrofia ventricular izquierda u otra anormalidad electrocardiográfica, o antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular. Los criterios de exclusión fueron tabaquismo, hipertensión arterial secundaria, antecedentes de enfermedad cardiovascular o cerebrovascular, glucemia en ayunas alterada, u otras enfermedades concomitantes como disfunción tiroidea.
La IR fue calculada por medio del HOMA IR, que permitió clasificar a los pacientes en tres grupos, insulinosensibles con HOMA <1,5; grupo intermedio HOMA entre 1,5 y 3 y grupo IR HOMA >3. Se evaluó la correlación entre la ubicación en cada uno de estos grupos y la diferencia de edad, índice de masa corporal, presión arterial, medicación, diferencias en el laboratorio inicial y al año de valores de glucemia, insulinemia, HOMA, triglicéridos, HDL colesterol, colesterol total y creatinina.
Resultados: Se evaluaron 106 hipertensos y 18 sanos. El grupo control presentó características similares a los hipertensos en relación a edad e índice de masa corporal (IMC) pero tuvieron valores de glucemia en ayunas, insulina y HOMA IR menores. Del total de 106 hipertensos, 36 fueron sensibles a la insulina (HOMA IR<1.5) y 21 resultaron IR (HOMA IR > 3). No se detectaron diferencias en la presión arterial media ni el tipo y número de medicaciones antihipertensivas utilizadas entre los grupos. En comparación con los sensibles a la insulina, los pacientes con IR fueron más jóvenes, presentaron un IMC mayor, niveles de triglicéridos mayores, valores de HDL menores, sin embargo los autores detectaron una importante superposición de los valores de estos factores de riesgo entre los grupos.
Luego de un año de seguimiento, se detectó una elevación significativa del HOMA en los tres grupos. Presentaron glucemia en ayunas alterada, el 48 % de los pacientes IR y el 11 % de los insulinosensibles (p <0.001). Luego de 3 años, el 10 % del grupo de IR, 2 % del grupo intermedio y ninguno de los insulinosensibles fueron diabéticos tipo 2.
Conclusiones: En los pacientes hipertensos normoglucémicos evaluados en este estudio, la IR fue frecuente, ya que se detectó en el 20 % de la población. Los factores de riesgo habituales no resultaron confiables para el diagnóstico de IR. Luego de un año de seguimiento, el 50 % de los pacientes con IR presentaron glucemia en ayunas alterada y a los 3 años, en el 20 % de estos sujetos se confirmó la diabetes mellitus tipo 2.
Los autores consideran que en los pacientes con elevado riesgo cardiovascular, resulta difícil identificar a aquellos pacientes con IR sin medir la insulinemia en ayunas, a pesar de que la glucemia en ayunas, la trigliceridemia, el HDL colesterol y el IMC ayuden a identificar a algunos de los sujetos con IR. La identificación de estos pacientes permite intensificar estrategias para reducir el riesgo cardiovascular y retrasar la aparición de diabetes mellitus tipo 2. Sugieren que la insulinemia en ayunas y el HOMA son métodos simples, prácticos y poco costosos que permiten identificar la IR y deben considerarse al estratificar el riesgo de pacientes hipertensos.
Dra. Debbie Rosenberg.
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