|
Tratamiento insulínico y enfermedad cardiovascular. ¿Amigo o enemigo?. Un punto de vista
Muis; Grobbec; Stok. Diabetes Medicine, 22, 118-126, 2004
Numerosas observaciones en diversos estudios realizados, han demostrado que altos niveles de insulina están asociados con el incremento del riesgo de enfermedad cardiovascular.
Los autores afirman que los tratamientos a largo plazo con insulina, hacen ganar peso a los pacientes, por ser aquella una hormona anabólica, que además, en estudios experimentales, ha mostrado que induce a la aparición de aterogénesis, con incremento del riesgo de enfermedad cardiovascular.
Insulina Endógena: en pacientes no diabéticos, con altos niveles de insulinemia o marcada respuesta a la tolerancia oral a la glucosa, se investigó el riesgo de enfermedad ateroesclerótica asociada (estudio de Paris, Helsinsky y Busselton), que reportaron que la insulina endógena elevada es un predictor independiente de enfermedad coronaria en hombres y entonces la pregunta fue:¿la insulina por si sola o la insulino-resistencia son responsables del incremento de enfermedad cardiovascular?. No hubo respuesta clara en este meta análisis.
Insulina Exógena: In Vitro los estudios se enfocaron a las células endoteliales y mononucleares, que juegan un importante papel en los procesos aterogénicos, y se descubrió que tiene una acción directa sobre la vasculatura. Un efecto favorable es la producción de óxido nitroso (vasodilatador) por las células del endotelio, a través del enriquecimiento provocado por la óxido-nítrico-sintetasa.
Otro efecto favorable es su potencial anti-inflamatorio como se ha observado In Vitro en humanos, en las células aórticas del endotelio.
Un posible efecto dañino es su potencial de incrementar la producción de endotelina, potente mitogénico y vasoconstrictor. También la insulina tiene efectos adversos vasculares a través de la estimulación de varios factores de crecimiento (GF), actuando a través de la Mitógeno-Activador-Protein-Kinasa (MAPK), que es un mediador de los efectos insulínicos sobre la producción de las células musculares y actúa también sobre el Plasminógeno-Activador-Inhibidor (PAI).
De estos hallazgos, en animales, surgieron que la hiperinsulinemia provocaba alteraciones de las paredes vasculares in vivo.
En conejos sometidos a una dieta rica en colesterol, con hiperinsulinemia exógena, se observó una aterogénesis evidente. En ratones tratados con insulina, hubo un franco aumento de la íntima de la aorta y elevación de sus triglicéridos, comparados con el grupo control. (Scout y col. 1970).
En humanos in vivo, se han confirmado los efectos de la insulina exógena sobre el endotelio vascular. El efecto favorable es la liberación de óxido nitroso, vía L-arginina óxido nítrico, mecanismo que juega un importante papel en la acción vasodilatadora de la insulina. Este mecanismo se halla deteriorado en la obesidad. Un efecto negativo es la estimulación del sistema nervioso simpático sobre las paredes vasculares.
En definitiva: los experimentos en animales sugieren un efecto nocivo sobre la vasculatura, de los altos niveles de insulina, con el agregado del desarrollo de Aterosclerosis. Las experiencias en humanos han sido menos convincentes.
En Conclusión: hay una evidencia conflictiva en la exposición a altos niveles de insulina exógena y riesgo de enfermedad cardiovascular. Estudios metodológicos posteriores pueden llegar a brindar conclusiones definitivas.
Juan Antonio Bonet.
|