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Estrategias para perder peso, stress y función cognitiva: dietas supervisadas vs. no supervisadas.
Green, M Elliman, N Kretsch, M y colaboradores.
Psyconeuroendocrinology, 2005: 908-918
Las estrategias tempranas para perder peso, han sido asociadas con daño neuropsicológico. Trabajos previos no han aclarado si estos daños son, en función de una dieta supervisada o no. Hay evidencia que una dieta supervisada, promueve una perdida de peso excitosa, resulta de un mayor estado de humor y evita el potencial negativo de una dieta no supervisada. Una gran expectativa para perder peso, con una dieta no supervisada se asocia con más ganas de comer, con desórdenes psicopatológicos e insatisfacción con el cuerpo.
La hipótesis es que el daño en la función cognitiva encontrados durante los estados iniciales de dietas sin apoyo, pueden resultar en un aumento en la respuesta al stress y que los daños cognitivos encontrados en estas dietas, están relacionados con la secreción de corticoesteroides en las etapas más tempranas de la pérdida de peso. Los niveles de corticoesteroides han sido implicados, como posible mecanismo causal dañando el desarrollo y la memoria de trabajo.
Participantes: mujeres premenopáusicas con sobrepeso, saludables y con sobrepeso, edad de 20 a 45 años, IMC 25 a 29, randomizadas a 1 de las 3 condiciones, agudeza visual , idioma ingles como primer lenguaje, se excluyeron participantes con problemas médicos o psiquiátricos, fumadores, bebedores, los que tomaban suplementos dietéticos, uso de contraceptivos, eran testeados basalmente, a las 1 , 4 y 8 semanas durante cada sesión, completaban medidas de reacción simple, motoras, procesamiento viso espacial (1 vez por semana),y función ejecutiva. Los niveles de cortisol eran medidos al inicio, a los 30 minutos, en una muestra de saliva, el producto alimenticio era registrado por los participantes, como también era medido el porcentaje de grasa corporal, en cada sesión.
Participantes con dietas no supervisadas (p = 0.001), función del daño cognitivo (p = 0.013), no hubo daños observados en los otros dos grupos. Las dietas no supervisadas experimentaron un aumento en el nivel de cortisol salival, después de una semana de dieta (p = 0,001). Ambos grupos dietarios perdieron la misma cantidad de masa corporal. (p = 0.011) en el curso de las 8 semanas. Aunque solamente las dietas no suplementadas experimentaron una caída significativa del porcentaje de grasa corporal (p = 0.016).
En conclusión: en este estudio se encontró que las dietas no supervisadas fueron asociadas con un daño de la función cognitiva, después de una semana de pérdida de peso, el cual no es el caso de las dietas supervisadas o sin dieta (control), el daño fue relacionado al aumento en la secreción de cortisol, pero no fue relacionado a cambios en los parámetros antropométricos como IMC o porcentaje de grasa corporal.
La naturaleza precisa causal de la relación stress, cortisol, dieta no supervisada y función cognitiva es, sin embargo incierta, y debe ser el foco de más amplias investigaciones.
Dra. Patricia Naso
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