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¿Cómo influye el tabaco sobre la sensibilidad a la insulina?
Giovanni Targher
Diabetes Voice. Vol. 50. Pág. 23 a 25. Junio 2005
Todas las complicaciones diabéticas crónicas se ven exacerbadas al respirar el humo del tabaco. El fumar aumentaría el riesgo a desarrollar DBT tipo 2, reduce la sensibilidad a la insulina tanto en personas con DBT como en quienes no tienen dicha afección.
Muchos fumadores con y sin DBT desarrollan los típicos rasgos del síndrome metabólico.
Cuando las personas dejan de fumar experimentan una mejora de su sensibilidad a la insulina y de otros componentes de síndrome metabólico.
La ingestión de nicotina reduce la sensibilidad a la insulina y dicha sensibilidad también se ve reducida en personas que usan chicles de nicotina durante largos períodos como tratamiento para dejar de fumar. De los componentes del humo del tabaco la nicotina es el principal contribuyente al desarrollo del síndrome metabólico.
Al ingerirse la nicotina viaja por la sangre y se convierte en el hígado en cotinina. Esta última permanece 48 hrs. en sangre por lo que puede usarse como indicador de exposición al humo del tabaco. Al inhalarse la nicotina llega en 15 segundos al cerebro y permanece allí en altos niveles por 2 hrs. Actúa a nivel de receptores nerviosos acetilcolinérgicos nicotínicos, aumentando los niveles de dopamina que actúa como neurotransmisor en los sistemas de recompensa del cerebro, generando sentimientos de placer. La dopamina produce aumento de los niveles de las catecolaminas, noradrenalina y adrenalina. La adrenalina provoca aumento de la TA, frecuencias cardiaca y respiratoria y aumenta los niveles de glucosa en sangre. Las catecolaminas alteran la acción de la insulina e inducen la insulinoresistencia. Alteran las vías de producción de la insulina y la actividad y síntesis de proteínas de transporte de glucosa hacia las células.
La nicotina provoca lipólisis y aumento de los ácidos grasos libres, en parte activando mecanismos relacionados con la adrenalina del cerebro y activando directamente un receptor de la superficie de las células lipolíticas en el tejido adiposo. El aumento de los ácidos grasos libres afecta la sensibilidad y la secreción de insulina mediante su efecto directo sobre el hígado, páncreas y los músculos.
También el tabaquismo crónico podría afectar la distribución de la grasa corporal actuando sobre el hipotálamo.
Por último también aumenta el estrés oxidativo, la inflamación y reduce el flujo de sangre hacia los músculos, contribuyendo aún más al desarrollo y progresión de la insulino resistencia y la DBT tipo 2.
Dra. Mariana Pérez
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