ESTRATEGIAS PARA EL MANEJO DE PACIENTES DIABÉTICOS CON INSUFICIENCIA CARDIACA. ROL DE LAS THIAZOLIDINEDIONAS
Gregg C, Fonarow, Am Heart J 148. 2004.
Las thiazolidinedionas producen aumento de la sensibilidad a la insulina, disminución de la inflamación vascular y mejoría de la función endotelial. Poseen además, efectos beneficiosos sobre los lípidos, la tensión arterial, los marcadores inflamatorios y la función cardiaca. Presenta como efectos adversos: Aumento de peso, el cual sería secundario a estimulación de la adipogénesis, también puede presentar disminución de la glucosuria, aumento de la grasa subcutánea y disminución de la grasa visceral. El peso se estabiliza después de 6 meses de tratamiento. Si se asocia insulina al tratamiento, el aumento de peso es mayor. Otra manifestación adversa es la retención de líquidos por estimulación de la absorción de sodio con aumento del volumen extracelular producido por vasodilatación arterial, alterando el transporte de iones y la permeabilidad endotelial. Si se utiliza como monoterapia, el edema periférico se presenta en un 3 - 5 % y si se agrega insulina al tratamiento, aumenta de 5 - 15 %.
El aumento del volumen plasmático sería el principal responsable de la aparición de insuficiencia cardiaca en pacientes tratados con TZD.
Presenta efectos beneficiosos sobre el remodelamiento del ventrículo izquierdo luego de un evento coronario agudo; dichos efectos podrían ser secundarios al efecto antioxidante y antiinflamatorio de la droga, además, podría tener efectos directos sobre el músculo cardiaco. En estudios clínicos que evaluaron el uso de TZD, la incidencia de insuficiencia cardiaca fue menor al 1 %, similar al grupo placebo. Los pacientes que desarrollaron insuficiencia cardiaca respondieron al tratamiento con diuréticos y / o con la suspensión de la droga.
Pacientes con insuficiencia cardiaca grados I y II de la clasificación NYHA deben iniciar el tratamiento con dosis bajas y realizarze un monitoreo estricto, controlando la aparición o no de signos de sobrecarga. Si la etiología de los signos y síntomas no queda clara, se debe realizar un ecocardiograma. A los pacientes que presentan insuficiencia cardiaca grado III y IV no deben indicárseles TZD, a no ser que los beneficios del tratamiento superen los riesgos.
El adecuado control glucémico y los potenciales efectos beneficiosos a nivel cardiovascular hacen de la TZD un tratamiento efectivo para pacientes diabéticos con insuficiencia cardiaca estable, siempre y cuando se realice el monitoreo adecuado.
A distancia: 4 módulos, pudiendo comenzar el curso en cualquier momento del año, pero debe completarse los cuatro.
Consiste en 300 horas anuales, que pueden incrementarse, en caso de que los alumnos acrediten otras actividades teórico práctica en pie diabético